Gato. Imagen de archivo.

Javier Collado

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El Juzgado de Primera Instancia Nº 2 de Puente Genil (Córdoba) ha dictado esta semana una sentencia en la que reconoce un fallo de daños morales, por un valor de 400 euros, a Gatitud, Asociación Protectora de Gatos, a pesar de no estar considerados en el contrato de adopción que acordó la protectora con la adoptante de un gato a la que denunció por incumplimiento. Ahora, es el juzgado quien ha refrenado la situación.

El despacho jurídico especializado en Derecho Animal, dirigido por la abogada Dulce Aguilera, Justicia-Animales & Medio Ambiente y con sede en Córdoba, ha informado de que Gatitud se ha encargado de pedir la resolución del mencionado contrato de adopción y la reclamación de daños morales a la adoptante.

Estos hechos comienzan en noviembre de 2016, cuando la protectora entrego a Gilbert, un gato que fue rescatado de la calle. La entrega del animal se llevó a cabo a través de un contrato de adopción donde se recogía una serie de cláusulas que instaban a ambas partes a asumir una serie de obligaciones.

Al respecto, una de las obligaciones es «permitir el seguimiento del animal» a la protectora y no entregarlo a terceros sin previo consentimiento de Gatitud. Por otro lado, «mantenerlo al día de vacunaciones, entre otros compromisos incumplidos por la adoptante».

Gatitud comprobó el incumplimiento de estos hechos y encargó al despacho jurídico que solicitase la resolución del contrato de adopción y la reclamación de daños morales a la adoptante. En este sentido, en esta semana ha sido cuando el Juzgado de Primera Instancia Nº 2 de Puente Genil ha dictado la referida sentencia contra la que «no procede recurso de apelación, al no superar la cuantía reclamada la cantidad de 3.000 euros»

El juzgado declara «la revocación del contrato de donación modal suscrito por las partes», por «incumplimiento» del mismo, y condena a la adoptante del gato a abonar a la protectora «en concepto de indemnización por daños morales, la cantidad de 400 euros, más los intereses legales desde la interposición de la demanda».

Desde el despacho jurídico que ha representado a Gatitud se ha subrayado que esta es la primera sentencia de estas peculiaridades que dicta un juzgado en Córdoba y provincia, siendo una herramienta de gran interés en la práctica judicial, de cara a acreditar la plena validez del contrato firmado entre partes, además de las consecuencias que se pueden dar por incumplimiento.

 

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