Río guadalquivir
Río Guadalquivir a su paso por Córdoba. Imagen de archivo

Javier Collado

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Ante la problemática de la turbidez en la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, el proyecto Simba de la Universidad de Córdoba (UCO), ha desarrollado una serie de herramientas para gestionar íntegramente un sistema de embalses.

En concreto, en Andalucía y, en especial, en la cuenca hidrográfica del Guadalquivir, existe un problema con los sedimentos que llegan a los embalses. Los terrenos quedan al descubierto por las altas tasas de erosión, favorecidas por usos de suelo y por una orografía compleja, unida a los eventos de precipitaciones extremas que hacen que aumenten esta movilización de sedimentos.

Al respecto, este problema afecta tanto a la gestión de los embalses en los tramos alto y medio del río y, además, está presente en el estuario del Guadalquivir provocando turbidez que pone en peligro el frágil equilibrio del ecosistema.

El proyecto Simba forma parte del grupo de investigación de Dinámica Fluvial e Hidrología  y coordinado por María de Maeztu, catedrática de la Unidad de Excelencia, y María José Polo, del Departamento de Agronomía de la Universidad de Córdoba (Dauco). Esta iniciativa tiene el objetivo de ofrecer un marco metodológico que incorpore ciertas herramientas de trabajo interconectadas entre sí para gestionar de forma integrada un sistema de embalses.

Dicho marco metodológico, permitirá tener a medio plazo un entorno dinámico que reproduzca con suficiente aproximación el comportamiento de los flujos de agua y de sedimentos, así como su calidad en cada uno de los embalses del sistema seleccionado.

De esta manera, se efectuará una mejor gestión de este problema mediante estrategias de gestión y operación de las infraestructuras para los diferentes usos: abastecimiento, riego, hidroeléctrico y ecológico.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) gestiona en la cuenca casi 64 embalses con una capacidad de almacenamiento de 8.284 hectómetros cúbicos. Esta gestión responde a demandas de uso urbano, agrícola, ecológico, energético e industrial, y también controla la protección frente a crecidas y otros sucesos extremos.

Asimismo, la problemática de la turbidez también afecta a todo un conjunto de sectores públicos y privados implicados en la gestión del sistema de embalses, como Endesa Generación SAU, pues opera mediante centrales hidroeléctricas en gran parte de los embalses Guadalquivir y WWF.

En este sentido, Simba tratará de conseguir unos resultados innovadores en el ámbito de la gestión del agua.

 

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