Terapias con personas que no cocnocer la lectura ni la escritura

Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

A lo largo de nuestra vida o trayectoria profesional nos podemos encontrar con personas que no conocen la escritura ni la lectura, por lo que es necesario acercarles terapias que puedan ayudarles.

¿Qué es la reminiscencia y cuál es su objetivo?

La Reminiscencia consiste en pensar o hablar sobre la propia experiencia vital, a fin de compartir recuerdos y reflexionar sobre el pasado. Esta terapia se puede llevar a cabo de modo formal con una estructura y dirigida por un profesional, o de modo informal entre los familiares.

El objetivo principal de la terapia de Reminiscencia es la estimulación de la memoria episódica autobiográfica. Aunque el objetivo principal sea estimular un área específica, siempre existirá una estimulación cognitiva colateral. Por ejemplo, con la terapia de Reminiscencia también estimulamos la atención, el lenguaje expresivo y comprensivo, la orientación en las tres esferas, la memoria semántica y gnosias entre otros aspectos.

Durante la terapia se puede dar el caso que, para algunas personas, la evocación de recuerdos resulte difícil, ya sea porque tienen recuerdos dolorosos o porque quieran preservar su intimidad. Es posible que algunas personas participen más y otras solo quieran escuchar, hasta que se sientan más a gusto o se les ayude un poco. De todas formas, es positivo compartir recuerdos tanto tristes como alegres.

¿Cómo se puede realizar una terapia de reminiscencia?

Para llevar a cabo la terapia de Reminiscencia es necesario un elemento desencadenante que haga evocar sensaciones, o traiga recuerdos a la mente.

Estos elementos pueden ser:

1- Objetos: Característicos de una época en concreto, por ejemplo, la infancia, o de un tipo de evento como una boda

2- Fotografías: Personales, de lugares, de un lugar de trabajo, acontecimiento histórico, etc.

3.-Olores: Característicos de la época, como una bola de naftalina, una colonia significativa, etc.

4- Sabores: sabores y preparación de comidas que recuerden a acontecimientos del pasado.

5- Sonidos: Grabaciones con sonidos de antaño, como campanas, tren, animales de granja, etc.

6- Música: Es un desencadenante muy potente, cuanto más sabemos de la vida del paciente, mejor podremos elegir una música para realizar una sesión de reminiscencia. Música con la que se enamoró, música de épocas pasadas.

Podemos enseñarle fotos antiguas y comentarlas con la persona. Siempre sin forzar al “¿te acuerdas?”. Si no responde a la primera, o vemos que se siente incómodo, pasaremos a la siguiente foto con la misma calma y actitud positiva del principio. Es importante evitar la frustración en la persona y también en nosotros mismos, ya que nuestras emociones se “contagian”.

En nuestra profesión es gratificante poder ayudar a personas que nos necesitan y adaptar las terapias siempre a sus necesidades.

Isabel Tarifa

Trabajadora Social de Atencis