Perspectiva general del Hospital Reina Sofia de Córdoba. - JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo

Javier Collado

Dobuss

La semana pasada concluyó la instalación del segundo acelerador lineal destinado al Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba adquirido gracias al convenio con la Fundación Amancio Ortega, de forma que han terminado las instalaciones de los equipos de radioterapia adquiridos por la Junta de Andalucía.

Según concreta en una nota de prensa la Consejería de Salud y Familias, dado el volumen de la inversión de 40 millones y la necesidad de mantener la actividad asistencial en los distintos centros, se diseñó un cronograma de instalaciones a cuatro años, teniendo en cuenta la necesidad de apoyo entre los distintos centros y el impacto asistencial.

Así pues, «gracias a la fundación y al trabajo de los profesionales de la sanidad pública andaluza, cada día se administran más de 600 tratamientos mediante el uso de los equipos procedentes del convenio», resalta la Junta.

Fue en febrero de 2017 cuando se suscribe un convenio con la Fundación Amancio Ortega que ha permitido la financiación del concurso público de equipamiento con destino a los distintos servicios de radioterapia del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

En el convenio, por un valor superior a los 40 millones de euros, se incorporaban 17 aceleradores lineales, cuatro equipos de tomoterapia helicoidal, un equipo de radioterapia intraoperatoria, dos equipos CT de simulación del tratamiento, una red de registro y verificación del tratamiento y un sistema de cálculo dosimétrico y diseño del tratamientos radioterápico, y la construcción de cuatro nuevas salas de tratamiento, con destino a once de los 13 servicios de oncología radioterápica de Andalucía.

Los trabajos para la materialización de la inversión se realizaron desde el Plan Integral de Oncología, que se encargó de recopilar la actividad y necesidades de los distintos centros y de elaborar el plan de acción futuro de la radioterapia en Andalucía, estableciendo prioridades para su incorporación.

La ejecución de las instalaciones se ha coordinado desde un comité director que se ha encargado del seguimiento de las necesidades de los centros y adjudicatarios y la toma de decisiones para garantizar los tratamientos a los pacientes y la ejecución puntual del cronograma. Han estado implicadas más de 120 profesionales del SAS de forma directa en las diferentes instalaciones, entre los que debe destacarse a los profesionales de los servicios de tecnologías de la información y comunicación, pieza esencial de los hospitales modernos.

En los primeros meses del primer año, se comenzó con la instalación de la red centralizada de registro y verificación y el sistema de planificación centralizado, que han dado servicio a seis de los centros del proyecto. Con ellos ha sido posible la implantación en todos los centros de las más modernas técnicas de tratamiento y el diseño del tratamiento mediante los algoritmos de cálculo y fusión de imagen más avanzados. Con estos dos equipos instalados se pudo abordar la parte más complicada, la sustitución de los aceleradores lineales.

PROCESO EXHAUSTIVO

La Junta concreta que el proceso de sustitución de un acelerador lineal necesita de la autorización del Consejo de Seguridad Nuclear, al que hay que presentar una memoria valorando el impacto de seguridad radiológica de la instalación, con un trámite que puede durar entre cuatro y seis meses.

Posteriormente es necesario realizar obras de adecuación de la sala donde se debe instalar, denominada búnker por el grosor de sus paredes, el montaje se divide en varias etapas, una primera de unos diez días de duración en la que se hace el ensamblaje de las diferentes partes del acelerador, seguidas de las pruebas de funcionamiento y ajuste final en el emplazamiento, que se prolongarán durante unas cuatro semanas concluyendo con las pruebas de aceptación, en las que el fabricante demuestra que el equipo cumple las especificaciones técnicas tanto de fabricación como las exigidas en el concurso público de compra. Estas pruebas las realiza el fabricante con la participación del Servicio de Radiofísica del Hospital.

Una vez superadas las pruebas de aceptación llega uno de los momentos más importantes de la vida de un acelerador, las pruebas de referencia y puesta en marcha que se extenderán a lo largo de unos tres meses. En ellas se caracteriza el acelerador lineal con todo detalle, ya que dos aceleradores lineales producen siempre haces de radiación que son ligeramente distintos, y esto obliga al servicio de radiofísica a realizar una cuidadosa dosimetría de cada uno de los haces y a recopilar los datos necesarios con los que alimentar los algoritmos de cálculo de los sistemas informáticos de planificación de tratamientos.

Cualquier error cometido en esta fase es susceptible de extenderse a lo largo del tiempo y afectar a múltiples tratamientos, por lo que se es exquisitamente cuidadoso y se realizan verificaciones redundantes para garantizar la idoneidad de las medidas realizadas.

Para cada unidad de tratamiento se debe impartir formación específica de uso a todo el personal de operación del acelerador: técnicos especialistas en radioterapia y facultativos en radiofísica y oncología radioterápica. Esta formación específica es obligada con el fin de manejar el equipo en condiciones de seguridad y aprovechar al máximo todas sus capacidades. El periodo de formación se extiende alrededor de tres semanas exclusivas, y posteriormente a lo largo del tiempo simultáneamente con los tratamientos al incorporar nuevas funciones.

Todas estas operaciones ha sido necesario realizarlas para cada uno de los equipos incorporados en el concurso, con ellos se han incorporado equipos de tratamiento de alta gama con los que ha sido posible incorporar en toda la red del SAS las más avanzadas técnicas de radioterapia guiada por la imagen, modulación de intensidad, arcoterapia, hipofraccionamiento, radiocirugía corporal.

Paralelamente, el SAS ha ido incorporando equipos de verificación dosimétrica con destino a los servicios de radiofísica, por un importe superior a un millón de euros, destacando una plataforma de verificación automática del tratamiento en radioterapia que permitirá la verificación previa de todos los tratamientos administrados en la comunidad, y la incorporación a los servicios de oncología radioterápica de sistemas de inmovilización de pacientes por más de 1,5 millones en el mayor concurso de este tipo de equipamiento realizado en España.

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