Vista de Fuente Obejuna en una imagen de archivo. - AYUNTAMIENTO DE FUENTE OBEJUNA

Javier Collado

Dobuss

Pueblos de la provincia de Córdoba que han registrado descensos de población en el padrón actualizado a 1 de enero de 2020, cuyos datos ha hecho públicos recientemente el Instituto Nacional de Estadística (INE), confían en recuperar parte de sus habitantes por nuevos vecinos que se empadronan y otros que regresan a su localidad de origen para vivir en entornos rurales debido a las circunstancias provocadas por la pandemia del coronavirus Covid-19, especialmente por los confinamientos, de hecho ya hay municipios que notan dicho incremento.

Como ejemplos, en el norte de la provincia, en Fuente Obejuna, uno de los pueblos que a 1 de enero de 2020 tenía 103 habitantes menos en el padrón, con 4.501 vecinos, y que experimenta una bajada destacada desde los más de 6.000 habitantes de finales de la década de 1990, su alcaldesa, Silvia Mellado, explica a Europa Press que «en los últimos meses debido al Covid se ha parado un poco el descenso, porque la gente se está empadronando en el municipio».

Al respecto, la regidora analiza que la pandemia «dentro de lo malo está sirviendo para que la gente vuelva a sus casas, sobre todo gente mayor del pueblo que está fuera y ahora se están empadronando», al tiempo que destaca que desde el Consistorio se llevan a cabo distintas campañas, como en la actualidad con una para fomentar el comercio local.

«Si queremos que la gente se quede, hay que dar oportunidades y no comprar fuera», subraya Mellado, quien confía que ello permita que «los establecimientos sigan funcionando, generen empleo y asienten población», entre otras medidas que se impulsan para la creación de empleo en la localidad.

Por igual, advierte de la situación de las infraestructuras que afectan a toda la comarca del Guadiato, que «implican muchas cosas que faltan y es necesario que haya ayuda desde arriba para las zonas rurales, porque de lo contrario seguirá la tendencia del despoblamiento», expone la alcaldesa, quien también valora los atractivos turísticos del municipio y la comarca.

En relación con los nuevos empadronamientos, la primera edil explica que «algunas de las familias que se empadronan ahora llegan a la localidad sin tener relación con ella», aunque «la mayoría sí tienen relación, al ser personas que han vivido antes en el pueblo o sus familias se han ido y han vuelto ahora», y entre esas nuevas familias se encuentran algunas procedentes de Madrid, Barcelona y otros puntos de Andalucía. Así, destaca que en el año 2020 han registrado 157 altas y 131 bajas en el padrón, por lo que «hay un saldo positivo de 26 vecinos más», de modo que «no sigue la tendencia a la baja de los últimos años», valora Silvia Mellado.

GENERAR OPORTUNIDADES

Mientras tanto, en la Subbética, concretamente en Zuheros, el descenso de población ha tenido un especial protagonismo, al pasar de más de 900 habitantes hace 25 años a 635 a 1 de enero de 2020. Su alcaldesa, Manuela Romero, comenta a Europa Press que «como la mayoría de los pueblos sufrimos la despoblación en el mundo rural, donde se le dan oportunidades a la gente joven, pero también hay que tener en cuenta que la mayoría de los jóvenes son universitarios y tienden a tener oficios que en el mundo rural no tienen oportunidades de trabajo».

No obstante, asegura que a lo largo de 2020 han repuntado «un poco» en los datos de población, precisando que la cifra del padrón es del día 1 de enero de 2020, al tiempo que resalta las distintas medidas con apoyo del Consistorio, como «la llegada de la fibra óptica e intentar implantar el 5G», todo ello para «avanzar en las tecnologías, porque es la opción para que los vecinos puedan trabajar desde su propia vivienda y estar en un lugar de confort mucho más cómodo».

Así, elogia que «en un pueblo se vive con mucha mejor calidad de vida que en una ciudad», de hecho valora que «se nota un repunte» en los empadronamientos en los últimos seis o siete meses, especialmente «de personas de Zuheros que vivían fuera y han regresado por la jubilación y otras personas que han elegido el pueblo como residencia» sin tener relación con él, todo ello tras estar viviendo en otros enclaves de mayor población de la provincia, el país e, incluso, en el extranjero, como México.

Además, declara que les gustaría que entre los nuevos vecinos también hubiera parejas jóvenes con niños para «darle vida» al municipio, a lo que añade que «los extranjeros que residían en la localidad por momentos ya se han quedado fijos para vivir, sobre todo ingleses, que llevan desde el comienzo de la pandemia en el pueblo». Y es que, enfatiza Romero, «los confinamientos en los pueblos se llevan mucho mejor».

Como reclamo, subraya las bondades del municipio con los espacios naturales, como la Vía Verde de la Subbética, y puntos turísticos, como el castillo, la Cueva de los Murciélagos, el museo arquelógico y el Museo de Costumbres y Artes Populares, entre otros espacios que sitúan a Zuheros en la ruta de Los Pueblos Más Bonitos de España.

SALDO MIGRATORIO

Y en la comarca de la Vega del Guadalquivir, Palma del Río registró a principios de 2020 una de las mayores caídas de población de la provincia, con 136 habitantes menos en un año y quedarse con 20.298, sólo superada por Baena, con 239 vecinos menos y registrar así 19.045, mientras que en Peñarroya-Pueblonuevo la pérdida de habitantes en el censo fue de 134, situándose en 10.561 y continuando el descenso, que en 25 años es de unos 3.300 vecinos, de las bajadas más destacadas de la provincia.

En relación a la pérdida de habitantes señalada por el INE en la actualización del padrón de Palma del Río, del total de datos analizados por el Consistorio palmeño se concluye que «la ciudad ha perdido 458 personas en los últimos cinco años, lo cual supone un 2,13 por ciento», según precisa a Europa Press su alcaldesa, Esperanza Caro de la Barrera, quien añade que «es durante este período en el que la ciudad viene padeciendo un aminoramiento de la cifra de habitantes, tras haber mantenido un crecimiento casi continuado hasta 2014».

De esta cifra de 458 habitantes menos en los últimos cinco años, «se puede vincular en torno a un 13 por ciento a la pérdida por el crecimiento vegetativo negativo de la población –61 personas–, al haberse producido más defunciones que nacimientos en la localidad». Sin embargo, manifiesta que la mayor parte –el 87 por ciento restante, 397 personas– «se puede achacar en su mayoría al saldo migratorio negativo».

«Esto no es sino la tónica general que se viene dando en Europa en las áreas rurales, si bien en Palma del Río no llega a ser tan alarmante como en otras zonas más alejadas de las grandes ciudades, al estar relativamente próxima y medianamente bien comunicada con las capitales andaluzas de Córdoba y Sevilla», según justifica la primera edil.

En cualquier caso, remarca que «desde la Alcaldía se tiene consciencia de que hay que revertir la situación, algo que solo puede hacerse mediante el desarrollo socioeconómico, impulsando la economía y creando empleo».

LOS DATOS

En la línea de los descensos de población, según el padrón de 1 de enero de 2020, se sitúan Iznájar, con 127 vecinos menos, hasta 4.134; Montilla, con 120 menos, hasta los 22.739, y Puente Genil, con 105 menos, hasta los 29.943, entre otras localidades, además de las ya citadas. En la provincia hay once localidades con menos de mil vecinos y el 80% de los municipios de la provincia ha perdido población, según los datos de principios de 2020, que recogen 781.451 habitantes, 1.528 menos que a inicios de 2019.

Por contra, un total de 14 localidades aumentan vecinos, entre ellas la capital, con 338 más, hasta los 326.039; Lucena, con 128 más, hasta los 42.733; Aguilar de la Frontera, con 54 habitantes más, hasta los 13.382, y Rute, con 53 más, hasta los 9.898 vecinos.