Los animales, nuestros grandes amigos

Javier Collado

Dobuss

Llegar a edades avanzadas, en ocasiones, no es fácil: a los problemas físicos pueden unirse sentimientos de soledad o depresión. Los animales nos llenan el hueco que deja esta sensación de aislamiento o soledad. Muestran un amor sincero hacia nosotros y este acaba generándose, igualmente, en sentido contrario. La dedicación y compromiso que requiere cuidar de un animal crea un vínculo entre él y la persona que desemboca en diferentes motivaciones diarias:

1. Actividad física: los paseos con perro requieren una actividad cardíaca que permite mantener la forma física y evita el sedentarismo. Siempre que no exista una patología que impida o dificulte seriamente la movilidad, es recomendable disponer de una rutina diaria de ejercicio, que puede crearse fácilmente en torno a los paseos de nuestros perros.

2. Pasear también favorece el contacto social con otras personas que cuiden de otros perros, permite crear nuevos vínculos de amistad, momentos de conversación, que suponen un aliciente para volver a salir y romper esa sensación de aislamiento y soledad.

3. La actividad cerebral se ve beneficiada igualmente, precisamente por esas rutinas establecidas en torno al animal que cuidamos: recordatorio de alimentarlo, de darle medicación (si la precisan), cepillarlo etc. Un acto tan simple como peinar a un perro o gato estimula la motricidad fina.

4. Jugar con nuestros animales mejora la estimulación cognitiva, requiere una coordinación física (juegos con pelotas u otros juguetes).

5. Se crea una sensación de responsabilidad, de utilidad, ya que la vida de un animal depende de una persona.

Cualquier animal puede impactar positivamente en la salud de nuestros mayores. Debemos tener en cuenta algunos factores antes de adoptar un animal: si la persona dispone de movilidad reducida o presenta serias dificultades para salir a la calle, sería más apropiado un gato, por su vida casera y porque no precisan de paseos. Si no existe ningún motivo que impida salir, es más interesante adoptar un perro, ya que incita y motiva al ocio en la calle. También con aves se puede forjar un vínculo: requieren cuidados igualmente y si son cantoras o hablan, aportarán una sensación de compañía.

En resumen, cuidar de animales es una forma ideal de ayudar a disminuir sentimientos como los de soledad, aislamiento y depresión, de generar un sentimiento de responsabilidad y mantener una actividad física diaria, de ahí nuestra recomendación para que nuestros mayores estén rodeados de animales.
Al mismo tiempo ayudamos a un animal a tener una vida digna, adoptándolo.

En Atencis nos sentimos comprometidos con las personas mayores y dependientes, y en nuestro trabajo diario, somos partícipes de los beneficios que los animales aportan en la vida de personas que se sienten solas.

Cuidar de los animales que nos rodean también es un acto de responsabilidad y amor, hacia estos seres tan incondicionales que hacen nuestra vida más bella.

Isabel Tarifa (Trabajadora Social de Atencis)

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