Abuela y nieta, en una imagen de archivo.

Javier Collado

Dobuss

Un estudio llevado a cabo por investigadoras de la Universidad de Córdoba y la Universidad de Salamanca ha analizado el comportamiento de la ciudadanía en el confinamiento, revelando que la incertidumbre ha sido la principal causa de la desconfianza y las actitudes egoístas en los primeros días de confinamiento.

Según ha indicado UCO en una nota, la pandemia de covid-19 está generando un número significativo de investigaciones, no solo en el ámbito de la salud, sino también en el de la psicología. Así, la aparición de un nuevo coronavirus y su rápida expansión a lo largo del mundo forzó a todos los países a establecer regulaciones para asegurar el confinamiento social colectivo, algo que no ha tenido precedentes a tan gran escala.

En los primeros días, el cumplimiento de estas normas fue crucial para frenarlo pero también se pudieron ver comportamientos egoístas que pudieron desencadenar en escasez de productos o incluso en situaciones de pánico o alarma que pudieron generar una crisis mayor.

Un equipo de la Universidad de Córdoba y de la Universidad de Salamanca ha realizado un estudio sobre las motivaciones que han llevado a la ciudadanía a seguir las recomendaciones asociadas al distanciamiento físico y, por otra parte, a realizar comportamientos egoístas, como la adquisición excesiva de productos alimentarios y de salud ante una percepción de escasez y una situación de alta incertidumbre.

Para esta investigación se realizaron encuestas online a 1.324 personas con una media de 29 años procedentes de todo el territorio nacional. Se incluyeron variables de edad y sexo, así como datos relacionados con el número de personas con quien compartían vivienda y si conocían a personas que habían sido afectadas por el coronavirus.

«En una situación novedosa como el confinamiento con altos niveles de incertidumbre, es nuestro sistema de valores el que puede guiar nuestra conducta», han explicado las investigadoras del estudio, que han agregado que «los resultados han demostrado que aquellas personas que tienen altos valores universales y una preocupación mayor por los problemas sociales realizan menos comportamientos interesados o egoístas, como las compras innecesarias ante la amenaza de desabastecimiento».

Por el contrario, las personas con valores más conservadores relacionadas con la propia seguridad y la seguridad nacional tienden a seguir más los comportamientos decretados por el gobierno relacionados con el distanciamiento físico.

Otra de las variables que han estudiado ha sido la búsqueda de información sobre el virus. En esta línea, se ha concluido que aquellas personas más informadas son las que tienen «una percepción más alta del riesgo y son las que más se adhieren a las normas de distanciamiento social y de higiene».

Los resultados han mostrado también que las personas tienen más confianza en sí mismas que en las demás a la hora de respetar las normas para frenar el virus. Asimismo, son las personas que menos confían en la sociedad a la hora de seguir estas normas, las que menos cumplen las medidas.

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