La compasión y el agradecimiento: Un Nuevo Enfoque para Mantener a Raya los Pensamientos Negativos y Autocríticos

Javier Collado

Dobuss

Para algunas personas no pasa una hora sin que les llegue a su mente un pensamiento intrusivo de su «Crítico Interior«Deberías de, no tendrías que haber hecho tal cosa, has vuelto a fracasar, te vas a equivocar, nadie te va a querer de seguir así, etc.-…

Aparecen así la vergüenza, la culpa y el miedo: emociones y sensaciones despertadas por tales “voces”, las cuales pueden llegar a paralizar y bloquear a quien lo experimenta.

¿Cómo podemos mantener estos Pensamientos no deseados Bajo Control?

Desde el agradecimiento… ¿Suena raro verdad? ¿Cómo voy a dar las gracias por algo que no quiero…? Me explico:

Esta técnica de “agradecimiento” viene de las Terapias de Tercera Generación (concretamente, aceptación y compromiso). Se ha podido observar que “agradecer” mejora la manera de relacionarnos con este tipo de pensamientos. ¿Cómo? Para ello es necesario “entender a nuestra mente” o saber cuál es su cometido:

El trabajo de la Mente es el de “avisarnos, recordarnos peligros (reales o irreales) para mantenernos a salvo”. Nos envía mensajes para que en el futuro no caigamos en los mismos errores, y así podamos ocuparnos de los problemas. Básicamente es así como aprendemos y sobrevivimos. Nuestra mente intenta hacer su trabajo lo mejor que puede, pero eso no significa que el contenido que nos facilite sea de nuestro agrado o esté siempre en lo cierto. Ella solo nos quiere avisar, no perjudicarnos. Por tanto, esa guerra contra ella, esa lucha… No tiene mucho sentido, ¿cierto?

Sin embargo, no tenemos por qué hacer caso a TODO EL CONTENIDO MENTAL. Nosotros podemos escucharlo y atenderlo, y luego decidir si le hacemos caso o no…

Pongamos el siguiente ejemplo: Una situación donde el contenido mental sea “Vas a equivocarte”-porque tienes la experiencia de haberte equivocado en el pasado-, podemos paralizarnos y al final no hacer tal cosa por creer realmente que hagas lo que hagas no saldrá…Pero si escuchas ese mensaje y simplemente le dices “gracias por el mensaje, sé que me quieres ahorrar un disgusto, pero hasta que no lo haga, no lo sabré”…todo cambia. Para empezar no verás a la mente como un enemigo, y segundo: esas sensaciones molestas no serán tan paralizantes.

Evidentemente esto no es fácil ni se consigue de un día para otro: Se trata de un entrenamiento, y como tal requiere el Esfuerzo Constante de Observar, Escuchar (muchas cosas que no son agradables) y Hacer…

Pero si comenzamos por aquí puede ser el inicio del FINAL DE UNA GUERRA que te está destruyendo… y el inicio de una mejor relación “Mente-Yo.”

¿Qué os parece mi propuesta?

Con amor, ROCÍO LH. PSICÓLOGA SANITARIA.

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