Javier Collado

Dobuss

AUTOESTIMA: Esa palabra que se escucha bastante en los medios de comunicación y en temas de conversación de a pie. Todo el mundo habla de lo importante que es tener una “buena autoestima” y de cómo influye en el correcto funcionamiento de la salud psicológica pero… ¿Sabríamos decir a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de autoestima?

Básicamente, podríamos decir que se trata de esa parte emocional que se deriva del concepto que tenemos de nosotros mismos, es decir, del conjunto de emociones, pensamientos y demás contenidos mentales sobre “MI YO”, además del conjunto de conductas que se generan a raíz de ello. Si de todo esto se genera una evaluación positiva de ese “autoconcepto”, tendremos esa sensación de satisfacción, de que todo encaja: lo que siento, pienso y hago van de la mano. Es entonces cuando conseguimos esa sana autoestima a la que todo el mundo aspira. Sin embargo, mejorar nuestra autoestima no es tarea fácil, al menos para algunas personas.

Por otro lado, el MINDFULNESS engloba un conjunto de prácticas encaminadas a recuperar la conciencia/atención plena o presencia atenta y reflexiva, en el aquí y ahora (momento presente), siendo testigos de lo que nos acontece y sin juzgar.

El mindfulness es un método para pulir y limpiar las impurezas que tenemos en nuestra mentalidad y las oscuridades que hemos ido acumulando a lo largo de la vida (Jon Kabat-Zinn).

Mediante esta limpieza podemos devolver a la mente sus cualidades inherentes: Claridad, Bienestar (paz y equilibrio) y Compasión.

Y lo más importante…Podremos impregnar de esas cualidades cada cosa que hagamos en el día a día.

Meditar desarrolla la capacidad de dejar pasar a través de ti los pensamientos y sentimientos sin hacerles caso, simplemente los observas, eres “testigo” de ellos, de tu experiencia presente. No te enganchas, los dejas marchar para seguir adelante sin lastres.

Por tanto, esto va a influir en la manera que te relacionas con todo tu mundo y por supuesto: en tu autoestima, en la flexibilidad psicológica -entendida como apertura mental-, y por ende, en una buena Salud Psicológica.

Para mejorar la autoestima con Mindfulness es imprescindible realizar una serie de ejercicios y meditaciones guiadas, es decir: se necesita un trabajo y una constancia.

A continuación os propongo un ejercicio de autoconocimiento que puede resultar interesante para quien desee empezar a trabajar en su autoestima desde este planteamiento:

Adoptamos una postura cómoda, sosegada y relajada (en una silla), teniendo nuestra mente en el aquí y ahora, momento a momento. Cogemos aire por la nariz, siendo observadores de nuestra respiración (sin forzarla), tomando conciencia del recorrido del aire desde que entra por la nariz hasta que llega a nuestros pulmones y los ensancha.

Finalmente expulsamos el aire y observamos cómo sale y cómo se vacían los pulmones.

A continuación, trataremos de centrarnos en tres defectos, y después en tres virtudes. Una vez que somos conscientes de nuestros defectos y virtudes, vamos a observarlos como parte de nosotros. Recordemos que son necesarios y nos hacen únicos y especiales (tanto los defectos como las virtudes); así que vamos a observarlos sin juzgarlos, sin juzgarnos, durante dos minutos…

Suavemente abrimos los ojos y nos vamos moviendo lentamente.

Con este ejercicio nos iniciamos en la comprensión de quiénes somos realmente, en lugar de poner el foco en lo que deberíamos o no deberíamos ser…

Es el primer paso para comenzar ese proceso de autoaceptación y mejora de la autoestima.

Quiero incidir que se trata de un proceso y como tal, tiene diferentes pasos: unos más fáciles y otros más complicados. A veces es necesaria la intervención de un profesional que te ayude a encajar todo esto y así aprender a valorarnos y respetarnos.

Es en ese lugar donde podemos mejorar desde un punto de vista saludable, sin exigencias: desde la autodisciplina y el amor propio.

ROCIO LARA HIGUERA, PSICÓLOGA SANITARIA.