¿Todo el mundo Miente? La Mentira como un Mecanismo de Defensa

Javier Collado

Dobuss

Mentir es un recurso fácil que te permite salir airoso de situaciones incómodas sin mucho esfuerzo. Todo el mundo a lo largo de su vida ha hecho uso de la mentira para conseguir una recompensa o escapar de algo desagradable, y es muy humano. Esta conducta se puede ver ya en edades muy tempranas, cuando los niños han adquirido lenguaje y cierto conocimiento del mundo. Por ejemplo, una situación bastante común que se suele dar es cuando dicen que no han hecho algo si creen que serán regañados por sus padres.

Además, no solo mentimos a los demás sino que también nos engañamos a nosotros mismos para poder encajar cuestiones que nos son difíciles de entender o admitir.

Pero si empezamos a usar la mentira como el único recurso con el que resolver todas las dificultades, se puede convertir en un problema a largo plazo…En consulta he podido observar este fenómeno con bastante frecuencia, y esto me ha llevado a la siguiente conclusión: si algo tenemos que tener muy claro tanto los profesionales, como los familiares y amigos que acompañan a las personas en consulta es que nos van a mentir. Es algo que no solo hay que aceptar sino que es importante tenerlo muy en cuenta a lo largo del proceso terapéutico. Y lo peor que podemos hacer como profesionales es tomarlo como algo personal.

Quien viene a consulta, tal vez, haya tenido que hacer uso de la mentira muchas veces para ocultar un problema: dónde estaba, qué hacía o para qué hacía algo, con quien estaba, etc.-Imaginad: infidelidades, adicciones, delincuencia, adolescentes que se ven incapaces de contarle algo a sus padres, personas cuya valía se basa en la opinión de los demás y se crean vidas de mentira, redes sociales, traumas por violaciones o maltrato y que han sido amenazados si dicen la verdad… Existe infinidad de contextos como de usos. Por tanto, se debe ver la mentira como parte del problema y no como algo personal.

Esto es de vital importancia para no cometer errores y establecer los objetivos terapéuticos adecuados dentro de la intervención, entre ellos: dotar a la persona de herramientas y entrenar nuevas habilidades que permitan promover cambios en el estilo de vida, de tal manera que al final la propia persona deje de utilizar la mentira y lo vea como un recurso innecesario, al menos la mayor parte del tiempo. Al fin y al cabo no es más que un mecanismo de defensa que se vuelve contra sus propios intereses, algo de lo que la persona no ha sido consciente a lo largo de su vida, sino… ¡No estaría en esa situación!

¿O es que alguien querría vivir con la angustia constante de poder ser descubierto o de no poder mantener esa vida de mentira a lo largo del tiempo?

Que el árbol no nos impida ver el bosque. No juzguemos…Mejor ayudemos- a quien nos deje, claro está, recordemos que no somos Dioses-.

Rocío LH, Psicóloga Sanitaria.

Massvital Salud Integral. Córdoba