Centro Penitenciario de Alcolea. - Europa Press

Javier Collado

Dobuss

La Asociación de Trabajadores Penitenciarios ‘Tu abandono me puede matar’ ha alertado de un intento de motín en la prisión de Córdoba en la noche del sábado después de que dos internos supuestamente destrozaran su celda e intentaran levantar el módulo en el que se encuentran, al tiempo que en la noche de este domingo otro interno presuntamente ha provocado lesiones a varios empleados.

En una nota, el colectivo explica que debido a las consecuencias del estado de alarma por el coronavirus, con la suspensión de los permisos de salida y de las comunicaciones familiares, «los internos muestran actitudes agresivas y violentas, lo que provoca incidentes graves en las prisiones».

Así, durante el turno de noche del sábado, «dos internos de uno de los departamentos más conflictivos del centro penitenciario de Córdoba (M-10), protagonizaron un grave incidente regimental, en el que produjeron grandes destrozos en la celda e intentaron que el resto de internos les secundaran en su actitud y se sublevaran».

Según la asociación, «personados los funcionarios de servicios en la celda, con el material de protección autorizado para este tipo de situaciones y con la correspondiente autorización del jefe de Servicios, abrieron la celda y se encontraron que había jabón esparcido por todo el suelo, a la vez que los colchones mojados se encontraban taponando la entrada, dificultando la visibilidad de los internos que se parapetan con ellos».

«Su finalidad era levantar el módulo, alterando el orden, con la intención de agredir a los funcionarios y provocar una revuelta», según agrega el colectivo, que indica que «tras media hora de negociaciones, los funcionarios lograron que los internos depusieran finalmente su actitud, saldándose el incidente con graves destrozos, pero sin ningún herido».

Al respecto, destacan «la pericia y gran profesionalidad de los trabajadores penitenciarios que supieron resolver la situación, con gran destreza», al tiempo que el mobiliario ha resultado «completamente destrozado, tirando por la ventana los restos de cascotes de las paredes y escritorios que son de mampostería».

En opinión de la asociación, «las prisiones españolas no han estallado ya porque los trabajadores penitenciarios, pese a la gran falta de medios, la deficiente formación para este tipo de hechos en concreto y gran escasez de efectivos, han demostrado una vez más que son grandes conocedores del medio penitenciario».

Segundo suceso en 24 horas

Por otra parte, el segundo suceso, 24 horas después del intento de motín en la prisión de Córdoba, ha ocurrido en el departamento de Aislamiento, donde se encuentran los internos más peligrosos e inadaptados al régimen ordinario de vida en la cárcel.

El domingo después del reparto de la cena, «un interno ubicado en ese departamento, que tiene a sus espaldas un amplio historial de incidentes regimentales, todos ellos muy graves y una gran trayectoria delictiva, se preparó en la celda con la finalidad de agredir gravemente a alguno de los funcionarios del turno de trabajo».

Para tal actuación, «se organizó de tal manera que rompió el cristal de iluminación de la celda, fabricándose con él un arma punzante y cortante de grandes dimensiones», a la vez que «inundó la celda con agua y jabón esparcido por el suelo para que los funcionarios resbalasen, cayeran y así poder atacarlos con facilidad».

Según ha detallado la asociación, «tras un largo rato intentando negociar con él, y viendo que su agresividad iba en aumento, los funcionarios se proveyeron de la equipación autorizada para estos casos, bajo amenaza de muerte por parte del interno para el primer funcionario que entrara en la celda, que es de pequeñas dimensiones».

«Al ver que el interno seguía en actitud agresiva y con el fin de solventar la situación, los funcionarios entraron en la celda y fueron recibidos con un cubo de agua lleno de lejía, que podía haberles causado daños oculares muy graves y con un arma cortante de grandes dimensiones preparada para atacar», según el colectivo.

Con motivo de esta intervención, agrega la asociación, «hay varios funcionarios lesionados con contusiones en manos, piernas y espalda, a parte del daño psicológico que produce este tipo de situaciones y que nunca se tienen en cuenta y que pueden ser muy graves».

La situación se solventó cuando los funcionarios «a pesar de poner en grave riesgo su vida debido a la corpulencia, fuerza y gran violencia que tiene el interno armado con el arma cortante, intervinieron arrebatándole a duras penas el arma y consiguieron reducirlo, a pesar de la deficiente formación que reciben para este tipo de situaciones».

En definitiva, desde el colectivo consideran que la situación de la plantilla «mermada y envejecida», junto a las consecuencias derivadas por el covid-19, «se convierte en una auténtica bomba de relojería cualquier prisión de España».