Javier Collado

Aquasierra

Dobuss

La exposición a la luz solar es de gran importancia para evitar el déficit de vitamina D y mantener la salud de los huesos, por lo que «es aconsejable exponerse, si es posible, en brazos, piernas y manos durante unos 20 minutos diarios, según el tipo de vivienda, en las ventanas, balcones, patios y azoteas unifamiliares o en la calle siguiendo las recomendaciones de las autoridades sanitarias para realizar paseos», ha indicado el jefe del servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Córdoba, Manuel Romero.

El doctor Romero recuerda que la luz solar «es la principal fuente de vitamina D» y añade que «es preciso también mantener hábitos nutricionales sanos que incluyan los tres nutrientes básicos para la salud del hueso -calcio, vitamina D y proteínas-, presentes en la dieta mediterránea, recomendando tomar al menos tres unidades de productos lácteos como yogur, queso o leche suplementada en calcio y vitamina D».

En adultos, la falta de vitamina D es causa de enfermedades óseas como la osteomalacia y la osteoporosis. Esta vitamina es fundamental en el metabolismo del calcio y el proceso de incorporación al hueso. El aporte de calcio se realiza fundamentalmente por la dieta, principalmente por los productos lácteos, además de otros de menor contenido como las legumbres, frutos secos y verduras.

La osteoporosis es la principal enfermedad ósea, siendo más frecuente en las mujeres, fundamentalmente después de la menopausia, apunta el doctor, quien señala que la prevalencia de esta enfermedad en España en mujeres mayores de 50 años «es de alrededor del 30%, aumentando a medida que se avanza en edad». «Es necesaria una concentración adecuada de vitamina D para contribuir a la formación de un hueso fuerte y resistente, ayudando a prevenir el efecto más temido, las fracturas osteoporóticas o por fragilidad, siendo las más frecuentes las vertebrales. Entre el 30 y el 50% de las personas por encima de 50 años sufrirá una a lo largo de su vida, no obstante la más grave es la de cadera, contando con una alta morbilidad y mortalidad, debido principalmente a que este tipo de facturas afecta fundamentalmente a personas mayores de 75 años», destaca el doctor Romero.