Para de taxis en Córdoba.- Córdoba Digital

Javier Collado

Dobuss

Un informe elaborado por Ecologistas en Acción, que analiza los datos oficiales de dióxido de nitrógeno recogidos en 129 estaciones de medición repartidas entre las 26 principales ciudades del Estado español (todas las mayores de 150.000 habitantes con más de una estación de medición), durante los meses de marzo y abril de 2020 y de los siete años anteriores en el caso de Andalucía, ha reflejado que la contaminación del aire urbano de Córdoba durante la duración del estado de alarma ha descendido en un 68%, de media.

Así, desde la asociación destacan que «se ha producido una reducción drástica de los niveles de contaminación atmosférica por NO2 en las principales ciudades españolas, reducción que se ha cuantificado en un 58% de los niveles de contaminación habituales en estas fechas, durante la última década» y que en Andalucía, «la reducción de los niveles de contaminación supera la media estatal llegando a un 61%».

Del mismo modo destacan que «la mejora de la calidad del aire está siendo general, tanto en los centros de las ciudades como en las periferias urbanas, al igual que son generales las medidas de limitación de la circulación adoptadas». Si bien «la caída de la contaminación ha sido algo superior en el promedio del mes de abril (61%) que en la segunda quincena de marzo». Esta situación se ha dado en todos los municipios de Andalucía estudiado exceptuando Granada, ya que la falta de registros en algunas de las estaciones de medidas de calidad del aire ha diluido el resultado final de la medida.  De este modo, en Córdoba, del 14 al 31 de marzo se produjo un descenso del 64% de la contaminación, aumentando al 70% durante el mes de abril.

De este modo, Córdoba se sitúa como una de las ciudad en las que se habría producido una mayor reducción, junto a Alicante y Valencia.

Ante la posible situación que plantean desde Ecologistas en Acción de que «la salida de esta dura crisis podría conllevar el aumento de la contaminación atmosférica por encima de los niveles precedentes», la organización propone «mantener buenas prácticas como la compra de proximidad, el teletrabajo voluntario, la administración electrónica o el escalonamiento de horarios laborales», así como la potenciación de la movilidad activa peatonal y ciclista, «cediendo más espacio para estos medios y estableciendo el límite de velocidad urbana en 30 kilómetros por hora».