Los padres del desaparecido Paco Molina esperan encontrarlo si ha sido atendido el algún hospital por coronavirus

Así lo han expuesto en su intervención en la iniciativa 'Diálogos desde el confinamiento para mantener viva la memoria de los desaparecidos', una ventana abierta en las redes sociales por la Fundación QSDglobal

Javier Collado

Dobuss

Los padres de Paco Molina, que tenía 16 años cuando desapareció en julio de 2015 en Córdoba capital, esperan poder encontrarlo en caso de que haya sido atendido en algún hospital durante la crisis sanitaria por el coronavirus, para lo cual prevén promover un escrito a través de la Fundación QSDglobal con tal de que el Centro Nacional de Desaparecidos (Cndes) pueda actuar a través del Ministerio de Sanidad y «ver si algunas de las personas desaparecidas ha pasado por algún centro sanitario».

Así lo han expuesto en su intervención en la iniciativa ‘Diálogos desde el confinamiento para mantener viva la memoria de los desaparecidos’, una ventana abierta en las redes sociales por la Fundación QSDglobal, desde la que el periodista y promotor de dicha entidad, Paco Lobatón, conversa con los familiares de personas desaparecidas, y quien destaca que dicha petición para Sanidad parte de Afadecor, la asociación de familias y amigos de personas desaparecidas centrada especialmente en menores, nacida en Córdoba.

En este sentido, su padre, Isidro, que es uno de los impulsores de dicha asociación, declara que «en esta situación da tiempo a pensar y darle vueltas a las formas de poder ayudar y encontrar no solo a nuestro hijo, sino a más desaparecidos», de ahí que confíe en la gestión con el Gobierno.

Mientras, comenta que en estos momentos «star confinados ya lleva de por sí situaciones un poco violentas, por no estar acostumbrados a estar encerrados en casa, pero encima con ésta situación lo primero que se te viene a la cabeza es ¿dónde está mi hijo Paco?, ¿necesitará ayuda?», entre otras cuestiones que se hacen estos progenitores, que tienen otro hijo.

Su madre, Rosa, confiesa que «la angustia de no saber qué ha pasado es mucho peor que el confinamiento», a lo que añade que cree que de esta situación de confinamiento no van a salir «más reforzados», porque «la Policía ahora no se dedica enteramente a los desaparecidos, porque hay otras urgencias más fundamentales», de modo que opina que «se está perdiendo el tiempo» para hallar pistas sobre los distintos casos. «Es un parón inevitable», pero «un dolor añadido», apostilla Isidro.

Entretanto, el padre de Molina indica que en estos casi cinco años ha comprobado que «la gente que ha sufrido algo, algún problema, empatiza mucho más con esta situación, con las familias que tienen un ser desaparecido». Así, espera que «esta desgracia que vive todo el mundo haga más empáticas a las personas con este problema».

No obstante, su madre cree que «esto va a marcar a la gente, pero nuestro problema sigue siendo invisible», aunque el padre destaca que «el Ayuntamiento de Córdoba está por la labor de hacer visible este problema», como por ejemplo con el apoyo para celebrar una exposición de la fundación en la capital, a la vez que elogia la labor con Afadecor y la colaboración con la Diputación, tras presentarle un proyecto relacionado con la desaparición de menores con unas jornadas informativas en la provincia y «los jóvenes sean conscientes».

Según remarca su madre, «mi hijo no se fue, se lo han llevado, aunque no sé dónde, pero él no se fue». Al respecto, desde la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional apuntaron el año pasado a la investigación sobre «personas que rodeaban a Paco, bastante más mayores que él», que podrían «tener algún dato que a lo mejor no han querido dar por miedo o porque les implica directamente en algún hecho que no es del todo lícito».