Javier Collado

Bebrand

Cuando me siento culpable por disfrutar de mi tiempo y termino postergando mi vida…

Cuando siempre te sientes obligad@ o forzad@ a acudir eventos o lugares…

Si no te permites fallarle a nadie…

Que sepas que si es así, a quien estás fallando continuamente es a TI. No estamos hablando aquí de  no adquirir compromisos, o buscar solo el propio beneficio y placer independientemente de lo que esto genere en otros, o de no ser constantes con algo que nos hemos propuesto aunque nos cueste.

Me refiero a aquellas situaciones donde nos encontramos bloqueados o manipulados por la culpa… De aquellas personas que no se creen merecedores de alegrías, dichas, satisfacciones: “Yo ya he disfrutado bastante, ahora le toca a ellos”, “Yo ya soy muy mayor para estas cosas”, “Es que si hago o no hago tal cosa se van a enfadar”, etc. ¿Os suenan estas palabras?

Son argumentos de personas enterradas en vida: Se sienten vacías, solo cumplen obligaciones, están constantemente allanando el terreno a los demás y no se permiten equivocarse.

F (X)= Los demás antes que yo X años = Vidas vacías, carentes de Sentido…

Vivir en esta sociedad nos lleva a veces a vivir para los demás, y eso nos deja sin poder sacar tiempo para uno mismo, es más, el hecho de sacarlo nos hacer sentir egoístas, culpables. Aquí dejo algunas claves para manejarlo y ganar en Confianza:

  1. Dedícate tiempo: Compagina el tiempo de tus obligaciones y de tu vida en general con Darte un Espacio. Se trata de tiempo de Calidad, sin prisas, realizando alguna actividad que te recargue las pilas y te reconforte.
  2. Verbaliza cada día “merezco tiempo, merezco calidad de vida, merezco estar tranquilo, etc., ¡al igual que todos!”. Es una forma de entrenar a tu cerebro en el modo “autocuidado” hasta que lo pueda hacer por sí solo.

Seguramente cuando te propongas dedicarte ese tiempo mencionado, tu mente te engañe con frases devualadoras que te infravaloren.

  1. Pregúntate cada vez que quieras hacer algo y te sientas bloqueado-a o alguien salga molesto: ¿Estoy dañando a alguna persona o a mí mismo? ¿Lo podía haber evitado, sin causar problemas mayores? ¿Cuáles eran mis opciones y por qué elegí actuar así?
  2. Cuida tu Cuerpo además de tu mente: El hecho de verse mal en el espejo provoca inseguridad, haciendo que estemos más vulnerables y nos creamos todos esos mensajes tóxicos que vienen a nuestra mente. ¡La imagen es muy importante!, por eso, respeta horas de sueño, aliméntate de una forma correcta, esfuérzate en tener un buen aspecto. No solo se trata de hábitos saludables, sino de la imagen que proyectamos a los demás.
  3. Comprende que la vida de cada uno está en sus propias manos: Existe una gran diferencia entre Apoyar al otro y Cargar con sus elecciones o equivocaciones como si fuesen tuyas. Las decisiones de cada persona deben ser tomadas, comprendidas y asumidas por cada quien. Cargar con responsabilidades ajenas solo te traerá pesar.
  4. Medita: Puestos a mejorar tu bienestar, la práctica de Mindfulness tiene muchos beneficios según se han visto en numerosas investigaciones. Puedes acudir a algún centro de meditación o simplemente… ¡Descárgate una aplicación y úsala unos minutos al día!
  5. Establece Límites: ¿Por dónde no estás dispuesto-a a pasar? Esa, tal vez, sea la pregunta más importante que te tengas que hacer. Si tú no pones límites y no te haces respetar-con amabilidad por supuesto -, los demás tampoco sabrán cómo hacerlo. Tienes que enseñarlos y dirigirlos, y el primer paso comienza por saberlo uno mismo.
  6. Rodéate de personas que te nutran: Todo el mundo tiene en su entorno ese tipo de persona que siempre te saca una carcajada, te dedica una palabra bonita o una sonrisa. Dan “calor” y nos hacen sentir como nuevos. ¡Disfruta de ellos!

Fdo. Rocío LH: Psicóloga Sanitaria, Sexóloga y Terapeuta de Pareja del Centro Médico Massvital Salud Integral, en Córdoba.

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