Javier Collado

Dobuss

Cada vez existe un mayor interés por cuidar la salud del cerebro de nuestros mayores, con la principal preocupación de prevenir la aparición de procesos neurodegenerativos como el Alzheimer. El conocimiento actual del cerebro y los avances en las neurociencias nos permiten conocer con mayor exactitud qué podemos hacer para intentar evitarlos o retrasarlos lo máximo posible.

En el envejecimiento ocurren numerosos cambios a los que nos debemos adaptar para envejecer de manera satisfactoria. Respecto a las capacidades mentales, hay ciertas funciones que comienzan a verse deterioradas, como la memoria y la atención. En cuanto a la memoria, comienzan a aparecer olvidos cotidianos y dificultades en recordar detalles de los eventos. La afectación de la atención se muestra, por ejemplo, en los problemas en atender a varias cosas a la vez (multitarea) o en las dificultades en realizar tareas que exijan una elevada flexibilidad mental. Estos cambios forman parte del envejecimiento normal y debemos adaptarnos a ellos, pero también es preciso vigilar y prevenir la posible aparición de un Deterioro Cognitivo Leve.

Hablamos de Deterioro Cognitivo Leve cuando la afectación de las capacidades mentales es mayor a la causada por un envejecimiento normal. Es de vital importancia detectar este deterioro ya que puede significar que una Enfermedad Neurodegenerativa está en camino. Para prevenir su posible aparición y gozar de una buena salud de nuestro cerebro hay muchas medidas que podemos realizar.

Nuestro estilo de vida y nuestros hábitos ejercen una enorme influencia sobre la salud del cerebro, por lo que la mejor forma de prevenir el Deterioro Cognitivo Leve es introducir hábitos a nuestra vida que funcionen como nutrientes del cerebro.

Nutrientes para ayudar a mantener la salud del cerebro

Llevar una buena alimentación es uno de los aspectos cruciales. Una dieta rica en nitratos (espinacas, lechuga, col, cardos, perejil, apio, rúcula, patatas, zanahorias, brócoli, rábano, mostaza, remolacha…) mejora la salud del cerebro de manera indirecta, al producir importantes beneficios vasculares (reduciendo la presión sanguínea y la presión de la arteria principal, bajando el índice de resistencia renal y mejorando el flujo sanguíneo cerebral). El consumo de pescado y de cereales no refinados (integrales) también se asocia a una menor probabilidad de desarrollar algún tipo de enfermedad neurodegenerativa.

Más allá de determinados grupos de alimentos que puedan beneficiar a la salud cerebral, existe un enorme número de estudios que avalan el seguimiento de una dieta mediterránea equilibrada como la mejor opción para prevenir cualquier proceso neurodegenerativo.

Otro de los grandes nutrientes para la salud de nuestro cerebro es el ejercicio físico. Son muchos los estudios que demuestran que las personas que realizan ejercicio físico de manera habitual presentan mejores capacidades mentales que los que no las realizan. Por lo que evitar el sedentarismo tanto como sea posible es una medida muy importante a considerar a la hora de prevenir el Deterioro Cognitivo Leve.

Realizar actividad mental es otro magnífico nutriente para nuestro cerebro, de hecho, es el más importante, ya que incrementa nuestra Reserva Cognitiva. La Reserva Cognitiva es la capacidad del cerebro de resistir cualquier daño o enfermedad, retrasando la aparición de los síntomas de dicho daño. Decir que una persona tiene una alta Reserva Cognitiva es lo mismo que decir que tiene un cerebro fuerte y entrenado, el cual, en caso de sufrir algún daño o enfermedad, sus funciones mentales se ven menos afectadas de lo que se espera por el daño real.

Para incrementar nuestra Reserva Cognitiva podemos realizar actividades mentales de manera regular, como jugar a juegos de mesa, participar en grupos de estimulación, aprender destrezas nuevas, realizar actividades artísticas… También ayuda a mejorar la Reserva Cognitiva ponernos en situaciones que impliquen un reto para nosotros, tratar siempre de superarnos, hacer actividades que nunca hayamos realizado o conocer a gente nueva.

En definitiva, para la prevención del Deterioro Cognitivo Leve, aparte de cuidar el aspecto nutricional propiamente dicho, debemos realizar hábitos en nuestra vida que “nutran” a nuestro cerebro, y gran parte de estos hábitos han de surgir de la disposición y voluntad de uno mismo para mejorar.

Referencias Bibliográficas

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Stanaway L., Rutherfurd-Markwick K., Page R. Ali A. (2017).  Performance and Health Benefits of Dietary Nitrate Supplementation in Older Adults: A Systematic Review. Nutrients, 9, 1171.

Wheleer et al. (2017). Sedentary behavior as a risk factor for cognitive decline? A focus on the influence of glycemic control in brain health. Alzheimer’s & Dementia: Translational Research & Clinical Interventions. 3; 291-300.

Redactado por el Dpto. de Neurorrehabilitación Atencis.

Isabel Tarifa. Trabajadora Social.

Guillermo Garzo. Neuropsicólogo.

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