Antonio Ruiz, presidente de la Diputación, acompañado de Patricia Wisz, en el homenaje a las víctimas del Holocausto-. C. J.

Javier Collado

Dobuss

El Holocausto, también conocido en hebreo como Shoá o ‘La Catástrofe’, hace referencia al genocidio étnico, político y religioso que tuvo lugar en Europa durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial bajo el régimen de la Alemania nazi. Esto conllevó una gran cantidad de asesinatos a lo largo de todos los territorios ocupados por Alemania en Europa durante la primera mitad del siglo XX.

Por ello, y como conmemoración del 75 aniversario de la liberación de los judíos de uno de los campos de concentración nazi más famosos de la historia, la Diputación de Córdoba ha querido rendir homenaje a las víctimas del Holocausto, junto con la asistencia de 200 jóvenes a los que, a día de hoy, se les educa con la meta de inculcarles unos valores, además de ser conscientes de la historia y así ni se pierda nunca, ni se olvide lo que sucedió tanto a nivel internacional como a nivel nacional.

Se trata de descubrir una época de nuestra historia que ha estado silenciada, oculta, callada y que es muy desconocida por el conjunto de la sociedad. De este modo, Antonio Ruiz, presidente de la Diputación, ha manifestado que «en la Diputación de Córdoba vamos a hablar que de los más de 4.400 personas españolas que murieron en los campos de Mauthausen, 232 eran de Córdoba, así como mostrar a Córdoba como la provincia en la que por origen de los deportados, más españoles morían en los campos de concentración de Austria, de forma que era la tercera de España». Esta catástrofe dio lugar a la huida de personas tras la represión de la Guerra Civil, especialmente a Francia, donde habían sido detenidos y deportados. Es decir, todos esos cordobeses y españoles que cuando se liberó el 5 de mayo el campo de Mauthausen por las tropas estadounidenses se cambiaron las banderas nazis por banderas de la Segunda República y se pusieron carteles donde los españoles saludaban a las Fuerzas Armadas libertadoras con una gran ilusión de ser liberados, sin embargo estos nunca pudieron regresar a su país de origen, teniendo que permanecer toda la vida en el exilio. 

Por ello, es fundamental conocer el pasado para construir el presente, ya que el pueblo que desconoce su historia o que la olvida está condenado a repetirla. De este modo, Ruiz ha citado a Maimónides, en aquello de que «el origen de todos los males causados por el hombre está en la ignorancia y por eso es tan importante que esa parte de nuestra historia no permanezca más callada, no permanezca ocultada, sino que salga a la luz precisamente para poder construir el presente en libertad, en igualdad y conociendo lo que ocurrió y no puede volver a repetirse».

Por otro lado, han contado con la presencia de Patrica Wisz, hija de Violeta Friedman, superviviente al campo de exterminio de Auschwithz-Birkenau, quien ha contado la experiencia de su madre y su lucha jurídica contra un nazi y que la llevó a ganar ante el Tribunal Constitucional, obteniendo un reconocimiento al honor propio y del pueblo judío. Patricia Wisz ha hecho hincapié en que «el público más joven no tose cuando me escuchan, no respiran, no se oye nada y la verdad que hacen preguntas muy interesantes y se involucran mucho, creo que se quedan con el mensaje y les gusta. Es muy importante poner el granito para que no se olviden los hechos históricos tan importantes». No obstante, esta se enteró en el año 85 de dicha historia, momento que coincidió cuando su madre empezó la lucha jurídica, ya que, cuando Patricia era pequeña, no quería mencionar el tema para evitar transmitir el sufrimiento a su hija.