Javier Collado

Dobuss

En 2017, la revista Science publicaba un artículo al respecto. En él se explicaba el funcionamiento de la consciencia humana con la intención de saber cómo esta podría incorporarse a las máquinas de Inteligencia Artificial…

La Consciencia es Experiencia, Conocimiento del Mundo que nos rodea, pero a un nivel superior: Nos ayuda a centrarnos y a darle cierto  sentido a nuestras acciones, y por ende, a nuestra vida. Para dotar de Consciencia a algo es necesario un «cerebro» complejo que además de procesar información y generar pensamiento abstracto, también pueda generar un sentido único del yo, tomar decisiones más allá de su programación inicial y sentir emociones y sentimientos, además de poder expresarlos.

La Tecnología, la Inteligencia Artificial ha sido desarrollada por el ser humano para hacer nuestras vidas más cómodas. Podemos desplazarnos más rápido en menos tiempo, comunicarnos sin tener que estar in-situ con la persona en cuestión, etc., es decir: cubren necesidades.

Sin embargo ¿Qué pasaría si una máquina pudiera tomar decisiones-no por hacerle más fácil la tarea a una persona-, sino por el simple hecho de que una acción tenga la función de satisfacción “personal”, de alcanzar algo para ella misma?

La verdad que pensar en esa realidad resulta bastante inquietante, no solo por las cuestiones éticas y morales que implicaría, sino porque se trata de algo que va  más allá de nuestro propio entendimiento.

De acuerdo con la Teoría del Espacio de Trabajo Neuronal Global, una simulación suficientemente fiel de un cerebro podría generar consciencia. La verdadera inteligencia artificial sería sensible. En cambio, la Teoría de la Información Integrada postula que la consciencia surge a partir de los poderes causales del cerebro. Estos no pueden simularse, así que los ordenadores nunca dejarían de ser meras máquinas…

De momento, las máquinas de inteligencia artificial aún no son capaces de pensar por sí mismas y sus “quehaceres” no van más allá a la capacidad de resolver tareas computacionales de forma rápida gracias a sofisticados sistemas que permiten a las máquinas “aprender”. Pero incluso esa capacidad de aprendizaje depende inicialmente de un programador humano.

A pesar de lo lejos que parecen quedar las “máquinas conscientes”, sus potenciales peligros ya pesan en nuestra realidad presente:

Los riesgos de estas máquinas, y en concreto su potencial uso en el terreno bélico, fue alertado en 2007 por un equipo internacional de científicos y académicos pertenecientes a EURON (EUropean RObotics research Network).

Hace un par de años, además, el ya fallecido Stephen Hawking y otras 16.000 personas lanzaron una campaña para señalar el riesgo de que crear ‘robots asesinos’, quizá inteligentes pero con una consciencia (en el sentido moral del término) mínima; programada por humanos sin escrúpulos.

¿Y vosotros? ¿Qué pensáis con respecto a este tema? Estaría encantada de recibir vuestras aportaciones…Podéis mandar un correo electrónico-el cual se encuentra en nuestra página web- o escribir algún comentario en nuestras redes sociales con respecto al tema en cuestión, o cualquier otro aspecto ¡La interacción es muy enriquecedora!

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