Presentación del XVIII Roscón gigante de Lucena.- Ayuntamiento de Lucena

Javier Collado

Dobuss

Empezar el año saboreando un Roscón de Reyes Gigante es ya una tradición en Lucena. Es el evento más dulce de la Navidad lucentina y fiel a su costumbre, esta edición –la que consagra la mayoría de edad de una actividad que arrancó allá por 2003– regresa cargada de solidaridad, a beneficio en esta ocasión de Annes, la asociación local de niños con necesidades especiales.

El Ayuntamiento de Lucena, promotor de esta iniciativa desde su primera edición para impulsar el atractivo histórico de la ciudad en unas fechas tan especiales, ha sido el escenario para acoger la presentación del XVIII Roscón de Reyes Gigante Solidario, protagonizada el alcalde, Juan Pérez; la concejal de Servicios Sociales y Salud, Carmen Gallardo; varias representantes del colectivo Annes, Ma del Mar Toro y Ana Almagro; y Agustin Graciano, gerente de la panadería Nuestra Señora de Araceli, responsable del dulce.

Esta Navidad, la cita será tempranera tras dar la bienvenida al nuevo año. A partir de las 17.00 horas del jueves 2 de enero, el Paseo del Coso cambiará su habitual aspecto para recibir un roscón de reyes de 120 metros y 750 kilogramos, en cuya elaboración se emplearán 180 kilos de harina, 120 docenas de huevos, 80 kilos de azúcar, 25 litros de zumo de naranja y 50 kilos de fruta, crema y nata. Las raciones de dulce, acompañadas de café, se servirán al precio de 1 euro.

Y por si faltara algún ingrediente, la solidaridad se suma a la lista. Todos los beneficios económicos se entregarán, como regalo de reyes, al colectivo Annes, desde donde ya anuncian que este dinero servirá para retomar la equinoterapia, una actividad que aseguran reporta a los niños y niñas de este colectivo enormes beneficios para su salud pero que por su coste lleva dos años fuera de la programación terapeuta de la asociación.

Juan Pérez, en nombre de todos las personas necesarias para hacer realidad este Roscón de Reyes Gigante, hizo un llamamiento a «participar en un evento que sirve de pórtico para la Cabalgata de la Ilusión en la noche más mágica del año», formando «un clásico de la Navidad de Lucena que esa tarde luce sus mejores galas para disfruten también de cuantos vecinos de la comarca y provincia deciden ese día venir a Lucena».