Javier Collado

Dobuss

En Atencis trabajamos día a día por mejorar la calidad de vida de las personas mayores o dependientes. En esta época del año es muy habitual encontrarnos con problemas de salud debidos a la neumonía, por ello hemos querido a través de este articulo poder ayudar a las personas que lo necesiten.

En nuestro trabajo diario nos encontramos con personas con un alto riesgo a padecer neumonía, por lo que pensamos que esta información puede ser de su interés.

La neumonía es una enfermedad que afecta al pulmón y que consiste en la inflamación aguda del tejido pulmonar ocasionada por la multiplicación de los microorganismos (bacterias, virus, hongos, etc) en el interior de los alveólos pulmonares.

El desarrollo de la neumonía depende fundamentalmente de;

  • Las enfermedades de base de los pacientes. Presencia patologías neurodegenerativas y demencias de tipo: Alzheimer, Senil, Enfermedad por Cuerpos de Lewy; Enfermedad de Parkinson, Esclerosis lateral Amiotrofica, etc. Enfermedades pulmonares (EPOC, Asma, Bronquitis Crónica, Fibrosis pulmonar, etc) Cardiopatías, Carcinomas, entre muchas otras. Muchas veces son las secuelas de estas enfermedades las que pueden predisponer el desarrollo de la neumonía, como por ejemplo la presencia de: disfagia orofaringea, postración en cama, Limitación de las actividades cotidianas y de la higiene corporal y bucal, entre otros.
  • El estado inmunológico de los pacientes (que disminuye con la edad, el uso de tratamiento con corticoides, quimioterápicos, la presencia de enfermedades metabólicas como la diabetes mellitus)  y el estado nutricional del enfermo (malnutrición, obesidad, etc). Estos factores traen consigo a una disminución de la eficacia del sistema inmunológico para combatir la infección, acarreando incapacidad para poder erradicar el microorganismo del tejido infectado.
  • Características del medio en el cual se encuentre el paciente (en la comunidad, institucionalizados y Hospitalizados). En estos entornos es más frecuente la presencia de otras personas que padecen de diferentes enfermedades, además de que en estos sitios es frecuente la presencia de múltiples microorganismos, por lo cual es más fácil adquirir la infección. También las condiciones ambientales influyen, siendo más frecuente en invierno.
  • Tipo de microorganismo: El agente causal más frecuente es el  streptococcus pneumoniae, también llamado neumococo, responsable del 50 al 65% de los casos.
    Existen varios mecanismos por los cuales se puede adquirir la neumonía. El mecanismo principal para adquirir la infección, se produce a través de la microaspiración de gérmenes provenientes de la orofaringe (boca y garganta) hacia la vía respiratoria inferior. Estas aspiraciones son más importantes en presencia de disfagia, tos y síntomas respiratorios.

Síntomas neumonía en ancianos

  • Síntomas Neumonía Común:
    • Tos extrema y persistente, con mocos, pus e incluso con sangre. También se puede presentar como tos seca, sin mocos.
    • Fiebre alta.
    • Presencia de Escalofríos con temblores.
    • Sudores.
    • Dolor de tórax.
    • Disnea o sensación de dificultad para respirar o falta de aire.
    • Alteraciones del estado de consciencia.
    • Confusión.
    • Dolor muscular y articular.
    • Dolor de cabeza.
    • Cansancio y/o Malestar general.
    • Mareos.

La identificación precoz de los factores de riesgo y las manifestaciones clínicas compatibles con la posible presencia de una neumonía en un anciano es de vital importancia para  solicitar asistencia médica de forma urgente. La detección precoz de esta enfermedad, con la ayuda de exploración física, la toma de muestra para analítica sanguínea y la realización de una radiografía de tórax,  permitirá  hacer el diagnóstico más preciso y así ofrecer el tratamiento de forma oportuna para poder revertir los efectos de la infección sobre el pulmón y el desarrollo de posibles complicaciones.

¿Cómo prevención la neumonía en ancianos?

Es fundamental tomar una serie de medidas preventivas, estas son algunas de las medidas más efectivas para prevenir la neumonía en personas mayores.

  • La vacunación contra el virus de la gripe y contra el neumococo. Reducen el riesgo de desarrollar la enfermedad o de manifestar una forma severa en caso de presentarse.
  • La práctica de buenos hábitos de higiene. Lavarse las manos con frecuencia y mantener una buena higiene bucal, ayuda a evitar la propagación de enfermedades.
  • Evitar períodos prolongados de inmovilidad en cama.
  • Dar asistencia y cuidados continuos para el correcto cuidado y atención en pacientes con múltiples patologías y que se encuentren discapacitados en su domicilio.

Isabel Tarifa (Trabajadora Social de Atencis)