Salvador Fuentes, junto a los escombros de la muralla romana de San Fernando. - Córdoba Digital

Javier Collado

Dobuss

EP. – La calle San Fernando de Córdoba, que está cortada al tráfico desde el martes tras el derrumbe de una parte de la muralla romana allí presente, se abrirá de nuevo al tránsito de vehículos «en una semana», aproximadamente, una vez se haya levantado «una valla de seguridad, anclada al suelo», para evitar posibles daños si se produjera un nuevo derrumbe durante la demolición controlada de una parte inestable del lienzo y antes de proceder a «la restauración» de la muralla.

Así lo han anunciado en rueda de prensa junto a la muralla colapsada, el presidente de la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) del Ayuntamiento de Córdoba, Salvador Fuentes, y la delegada de Fomento, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta en Córdoba, Cristina Casanueva, acompañados por los arqueólogos de la GMU y de la Junta, Juan Murillo y Alejandro Ibáñez, respectivamente.

Estos últimos han detallado que la muralla romana ha perdido en este derrumbe unos 70 centímetros de sus cerca de dos metros de espesor en un tramo de unos ocho metros, tras haber colapsado el muro moderno del solar que, en el lado de la calle San Fernando, servía en la práctica de sujección de la histórica muralla.

Por este motivo y, una vez se construya la citada valla de seguridad, se procederá, como si se tratara de una excavación arqueológica, a retirar los elementos, tanto del muro moderno, como sillares de la muralla romana que presentan una situación más inestable, para asegurar luego el conjunto y proceder después a la restauración de la muralla, corriendo todo ello a cargo de los dueños del solar de la calle San Fernando y del inmueble situado al otro lado de la muralla, aunque la ejecución de los trabajos será dirigida por la Junta en coordinación con la GMU.

De hecho, lo ideal, según opinan los técnicos de la GMU, es que se construya alguna edificación en el solar en cuestión, para así asegurar que sigue en pie este tramo de muralla romana, que recorre las calles Alfaros y San Fernando integrada en edificaciones modernas, incluido también el propio Ayuntamiento, en la intermedia calle Capitulares, donde parte de la muralla es visible junto al Templo Romano.