Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Por eso, desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía, aunque se aconseja utilizar en verano un calzado abierto para favorecer la circulación y descongestionar los pies, siendo una forma llevadera de hacer frente al calor y evitar la excesiva sudoracion, y en concreto, el uso puntual de chanclas de goma en piscinas y playas, que permitirá reducir el riesgo de resbalones sobre todo en pavimentos no antideslizantes y evitar el contagio de verrugas plantares; quiere advertir que a pesar de que las chanclas de goma son el complemento más usado por la población durante la época estival, este tipo de calzado plano, con suela de goma y sin apenas sujeción debe ser “exclusivo “para las piscinas y la playa, evitando que su uso se prolongue a lo largo de todo el día, ya que puede tener algunos efectos negativos en los pies, rodillas e incluso en la espalda.

El material de goma, caucho o neopreno del que están hechas este tipo de chanclas las hace que sean impermeables al agua, lo que permite un secado rápido de las mismas, reduciendo la posibilidad de aparición de hongos en los pies. Además, estos materiales son duros y resistentes, protegiendo la planta de los pies de quemaduras por excesiva temperatura del suelo y protegerán al mismo tiempo de pisar sobre piedras o moluscos.
Pero por otra parte, el uso excesivo de las mismas, hace más susceptible sufrir ciertas lesiones dérmicas, como ampollas o rozaduras.
Además,este tipo de material si es de mala calidad su manufacturación, puede ocasionar reacciones alérgicas o dermatitis de contacto que puede conllevar lesiones secundarias sobreinfectadas, ya que a veces se usan gran cantidad de químicos potencialmente sensitivos con malos controles de calidad y de resinas o elastómeros plásticos tóxicos provenientes de recipientes usados para almacenar agrotóxicos, así como pinturas de colores tóxicos con un altísimo contenido de plomo.

El Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía advierte que la falta de sujección de las chanclas de goma puede provocar esguinces de tobillo de manera ocasional, incluso modificar la forma de andar dando pasos más cortos, lo que ocasiona que nuestros talones choquen con el suelo de una forma irregular, provocando sobrecargas de la musculatura posterior del miembro inferior y favoreciendo la colocación de los dedos en garra, ya que nuestros tendones y músculos se tensan continuamente para retener este tipo de calzado en su lugar.

La estructura de este tipo de chanclas hace que su suela fina no amortigüe el impacto contra las superficies duras y éste recaiga sobre la estructura músculo-esquelética del pie y al llevar una suela totalmente plana, puede provocar diferentes lesiones al dar la zancada, como dolores en las rodillas, la espalda y la cadera o provocar una inflamación de la fascia plantar lo que se denomina fascitis plantar o también dolor y cansancio en los talones.
Además, deben tener un diseño ergonómico con gramaje en su interior para evitar que resbale el pie y disponer de una suela anti-deslizante en su parte inferior.

Por otra parte, este calzado veraniego no sólo está vetado para los largos paseos según los podólogos; tampoco está indicado para los conductores. Se trata de la opción más fresca pero menos segura y aunque se venga de la playa no se recomienda conducir con chanclas porque puede ser causa de sanción, si la policía considera que esto limita tu libertad de movimiento.

Por último, concienciados no sólo con la Salud de nuestros pies, sino también con la del medio ambiente, desde el Colegio Profesional de Podólogos de Andalucía te queremos dar un último dato sobre las chanclas de goma :
Es el único calzado posible para 3.000 millones de habitantes de países subdesarrollados o en vías de desarrollo. La invasión mundial de chanclas es ahora un grave problema medioambiental.
En las playas de la costa oriental de África se acumulan 90 toneladas de chanclas viejas, algunas llegan impulsadas por corrientes marinas desde China e Indonesia.
Esto está deteriorando el ecosistema marino ya que están invadiendo las aguas de microfibras plásticas que contaminan toda la cadena alimentaria, colapsan las playas e impiden el desove de ciertas especies. Además, obstruyen conducciones de agua y alcantarillas.
En definitiva, se han convertido en una plaga muy dañina y a la espera de la “chancla biodegradable”, se han creado organizaciones para tratar este problema que amenaza nuestro ecosistema, como -Ocean Sole-, en donde trabajan 700 personas, 50 de ellas artesanos, que reciclan unas 800.000 chanclas viejas al año, algunas de ellas reconvertidas en figuras de animales de colores.

Por eso, la próxima vez que compres unas chanclas de goma, que sea de una manera responsable , apostando por su calidad y realizando un uso adecuado de ellas para evitar lesiones.