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#NoSonBuenasNoticias

Redacción.- La deforestación de la Amazonia brasileña aumenta a mas de tres campos de fútbol por minuto, según los últimos datos del Gobierno.

La selva tropical más grande del mundo y principal pulmón de la Tierra (concentra el 60% de la biodiversidad mundial), se destruye a pasos agigantados mientras Jair Bolsonaro impulsa políticas invasoras y debilita las agencias medioambientales.

El mes de julio va camino de batir todos los récords en pérdida de vegetación y la situación ha llegado a un punto de no retorno en el que el daño ya es irreparable.

Explotación con fines comerciales

Las políticas con fines comerciales de Bolsonaro tienen la culpa. El presidente de Brasil ha dado luz verde a la invasión ilegal de tierras, la tala y la quema. Esto ha revertido la tendencia positiva que mantenía una reducción de la deforestación desde el año 2000.

Se han reducido las inspecciones favoreciendo la explotación minera y agropecuaria y Bolsonaro ha propuesto duplicar la producción de soja en los próximos diez años. De hecho, el actual Ministerio de Agricultura está bajo el mando de un líder lobby agricultor que busca enriquecerse convirtiendo la selva en campo de cultivo.

Desde la llegada del mandatario al poder la deforestación de la Amazonia se ha incrementado un 88%, según datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales brasileño.

Bolsonaro, por su parte, ha negado encarecidamente los datos que confirman el desastre y ha criticado a los líderes europeos por poner en duda el buen estado de la selva. “La Amazonía es nuestra, no de ustedes”, ha insistido.

El histórico acuerdo de la Unión Europea con Mercosur permitirá facilitar a Brasil las exportaciones de productos agrícolas y ganaderos a la UE, lo que implicará un mayor daño a la Amazonía.

Parte de las exigencias para la firma era el respeto al acuerdo climático de París por parte de los países firmantes Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Sin embargo Bolsonaro elogia la retirada de Donald Trump de dicho acuerdo.