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CBN/RFEN. No era un rival pequeño. Era Italia. La misma que abortó dos sueños de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 y en el Mundial de Roma 94. La misma que deja a España bañada en plata (5-10) en este inolvidable Gwangju 2019 y con una tristeza que realmente debe durar 10 minutos, porque una plata es un premio extraordiario a un equipo que empezó a gestarse en Budapest 2017 y que hoy es subcampeón del Mundo y de Europa.

Luongo y Perrone abrieron un partido que se prometía abierto. Chalo Echenique, en hombre de más, puso por delante de nuevo a una Italia (2-1) que ya nunca volvería a estar detrás en el marcador. Perrone mantuvo la cosa (2-2). Incluso España pudo ponerse por delante de nuevo merced a un penalty que marró Baroso ante un colosal Del Lungo.

Fue entonces cuando se disparó Italia con un 3-0 de parcial con Figlioli, Dolce y Rezunto clavando tres ‘mortales puñales’ a una España descosida en defensa. Las malas noticias se acumulaban: Roger Tahull recibía un golpe en la mano derecha que necesitaba asistencia médica. La final se estaba marchando por el desagüe.

Munárriz maquilló con un penalty un 3-5 al descanso que, por la dinámica de uno y otro equipo, parecía un mundo. Y así lo certificó el tercer cuarto, donde a los de Sandro Campagna les salía absolutamente todo y a nosotros absolutamente nada por culpa de una defensa italiana realmente infranqueable.

Aicardi, Dolce y Di Fulvio en plan estelar, pusieron un 4-8 mortal de necesidad. El reloj fue pasando y el banquillo italiano era ya una auténtica fiesta a tres minutos de la conclusión. España capitulaba y se llevaba el segundo gran premio de un verano que quedará ahí, con dos selecciones subcampeonas del Mundo en Gwangju, Corea del Sur. Ahora, a por los Juegos de Tokyo 2020…