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Redacción.- Enfrentada a su reválida definitiva, Ursula von der Leyen, la candidata designada por los líderes europeos para presidir la Comisión Europea, ha enarbolado este martes en el Parlamento Europeo la bandera del feminismo y ha prometido un acuerdo climático en sus primeros cien días de mandato ante los eurodiputados, que esta misma tarde deben votar su nombramiento, con el objetivo de vencer las últimas reticencias de liberales y socialistas, que aún no han garantizado su apoyo.

«Quiero que Europa sea el primer continente climáticamente neutral en 2050», ha señalado Von der Leyden, que este lunes ya presentó una batería de promesas, que inclía un salario mínimo y un seguro de desempleo común, para atraerse el voto, sobre todo, de los eurodiputados socialistas.

En su discurso de este martes no solo ha renovado esos compromisos, sino que ha colocado la lucha contra el cambio climático como el eje principal de su mandato. «Voy a proponer una nueva política verde para Europa en los primeros cien días de mi mandato. Voy a proponer la primera ley europea para el clima que va a traducir los objetivos para el 2050 en leyes concretas», ha recalcado.

Su alocución, en cualquier caso, ha comenzado con el recuerdo a un símbolo europeísta y de la lucha feminista, la francesa Simone Veil, que despenalizó el aborto en Francia y fue la primera mujer en presidir el Parlamento Europeo. «Y 40 años después, con gran orgullo, puedo decir que, finalmente, una mujer es candidata a la presidencia de la Comisión Europea», ha destacado, antes de asegurar que «será ese espíritu el que guie la Comisión Europea que tengo la intención de presidir».

Vencer las últimas reticencias

La fragmentación de la Eurocámara ha convertido la sesión de confirmación de Von der Leyen en la más incierta de la historia de la Unión Europea: hasta ahora, la mayoría que sumaban socialistas y populares había garantizado siempre que la elección de los líderes saliera adelante. En esta ocasión, sin embargo, no solo no existe esa mayoría, sino que la Eurocámara se siente ninguneada porque se han obviado los candidatos que los grupos presentaron antes de las elecciones europeas, los denominados spitzenkandidaten.

Los más molestos, en este sentido, son los socialdemócratas, que aspiraban a colocar a Frans Timmermans como presidente de la Comisión, pero que han visto como los populares -por otro lado, el grupo con más eurodiputados- volvían a hacerse con el cargo más codiciado. Y aunque las promesas de este lunes han logrado atraerse a varias delegaciones socialistas, Von der Leyen no tiene aún segura su confirmación y se ha esforzado por exhibir valores europeístas y por hacer propuestas que le aproximen a la izquierda del espectro político.

Así, tras una etapa marcada por la austeridad y el control presupuestario de los Estados miembros, ha hablado de «encontrar el equilibrio entre responsabilidad y flexibilidad» en las cuentas públicas nacionales. Además, ha recalcado su compromiso con el pilar social de la construcción europea, incluyendo la lucha contra el desempleo juvenil y la pobreza infantil: «No es la gente la que sirve a la economía, es la economía la que sirve a la gente», ha dicho, añadiendo que hay que «conciliar el mercado con lo social».

También se ha comprometido a forzar a que los gigantes tecnológicos, que, ha recordado, «hacen grandes beneficios en Europa», incrementen su contribución fiscal a las arcas europeas: «Si utilizan nuestras infraestructuras, nuestra educación, nuestra seguridad social… no es aceptable que apenas paguen impuestos. Si quieren los beneficios, tienen que compartir la carga», ha recalcado.

Europeísmo

En cualquier caso, su principal compromiso ha sido el de impulsar la lucha contra el cambio climático: «Nuestro actual objetivo de reducir las emisiones en un 40 % hasta el 2030 es insuficiente. Tenemos que ir más allá, tenemos que ambicionar más. Se necesita un enfoque en dos pasos para reducir las emisiones de CO2 hasta el 2030 hasta un 50 o incluso 55 %», ha recalcado.

A su juicio, eso necesita «inversiones a gran escala», por lo que no alcanzará con los fondos públicos: «Voy a proponer un plan de inversión para una Europa sostenible y voy a convertir parte del Banco Europeo de Inversiones en un Banco Climático. Esto desbloqueará un billón de euros de inversión en la próxima década», ha prometido.

En el ámbito feminista, más allá de la referencia a Simone Veil, Von der Leyen ha recordado la escasez de mujeres comisarias de la que ha adolecido la Comisión Europea, apostando por la paridad. Y ha propuesto tipificar como delito en los Tratados la violencia contra las mujeres.

En última instancia, Von der Leyen ha apelado a la unidad de los europeos frente a los retos del mundo globalizado: «Si estamos unidos en el interior, nadie puede dividirnos desde el exterior», ha subrayado.

Pragmatismo pese a los recelos

Los compromisos de Von der Leyen, que necesita el respaldo de 374 eurodiputados y por ahora solo tiene garantizados los 182 del grupo popular, parecen haber convencido a medias a los parlamentarios:su intervención ha sido despedida con aplausos y, sobre todo, el pragmatismo se impone en el horizonte de la votación.

Así, la portavoz socialdemócrata, la española Iratxe García, ha dejado claro que, aunque las promesas de la candidata popular «apuntan en la buena dirección», su grupo esperaba más. «No queremos una crisis institucional que retrase más los cambios que Europa necesita, pero necesitamos garantías», ha señalado García, que ha garantizado que su decisión final sobre el sentido de los 153 votos socialistas se tomará «pensando en lo mejor para Europa». Los liberales de Renovar Europa, que cuentan con 108 escaños, tampoco han desvelado su voto definitivo, aunque se presume un respaldo mayoritario.

Otro español, el popular Esteban González Pons, ha avisado de que, a pesar de que los líderes obviaron a los spitzenkandidaten, sería contraproducente provocar un enfrentamiento entre el Consejo y el Parlamento bloqueando los nombramientos. «Este es el peor momento para una crisis institucional. El Consejo se equivocó, pero el Parlamento Europeo no se puede equivocar», ha argumentado, advirtiendo que rechazar a Von der Leyen sería dar la razón a los euroescépticos.

De hecho, quienes han dejado claro su voto en contra de la candidata han sido los grupos eurófobos, desde Identidad y Democracia -el nuevo grupo que integra, entre otros, la Agrupación Nacional de la francesa Marine Le Pen, la Liga del italiano Matteo Salvini, el Vlaams Belang belga o Alternativa para Alemania (AfD)- hasta el líder del Partido del Brexit, Nigel Farage, quien ha acusado a la candidata que presentar un proyecto para «tomar el control de cada aspecto de nuestra vida».