Javier Collado

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CBN. Han pasado nueve años desde que Inés Madrigal descubrió que pudo ser robada de los brazos de su madre al nacer. Nueve años en los que esta mujer no ha cesado en la búsqueda de sus orígenes. Y al final, esa búsqueda ha dado resultados. La investigación ha llegado a su fin con el encuentro de su familia biológica.

«Quiero compartir la mejor noticia de mi vida», ha dicho en una rueda de prensa celebrada este jueves en Madrid. «Mi madre biológica no está viva. Se llamaba Pilar y murió en 2013, a los 73 años. Pero tengo cuatro hermanos a los que ya he conocido. Personas maravillosas que me han hecho sentir que soy parte de la familia. Por primera vez tengo el puzzle de mi vida completo», ha explicado ante los medios durante una intervención en la que se le ha entrecortado la voz en varias ocasiones.

La también presidenta de SOS Bebés Robados Murcia ha relatado que el encuentro ha sido posible gracias a un banco de ADN de Estados Unidos, «más avanzados que los españoles», y que su familia también la estaba buscando. Sin querer dar muchos detalles para preservar la intimidad de su nuevo núcleo, al que debe «discreción y lealtad», sí ha contado que sus orígenes son vascos y madrileños y que además tiene ocho sobrinos.

Inés ha señalado que recurrió a una empresa extranjera gracias a que unos periodistas norteamericanos se pusieron en contacto con ella y después de que «los perfiles genéticos en España no arrojaran ningún resultado», lo que la había llevado a perder las esperanzas. Así fue como entró en contacto con su primo Aitor, que «por curiosidad» había recurrido al mismo banco de ADN. En la familia no era ajeno que su tía había tenido un bebé el 5 de junio de 1969 del que no sabían nada.

En ese momento comenzó un duro camino en el que esta mujer ha reconocido que estuvo a punto de tirar la toalla en varias ocasiones y en el que se ha encontrado con la oposición de muchas personas, pero del que finalmente no desistió motivada por «la generosidad» de su nuevo pariente: «Por primera vez en mi vida sentía que había una persona paralela a mí». «Había dos árboles genealógicos de los que tirar. Empezamos por el de su padre y resulta que el nexo estaba en el de su madre», ha continuado.

Esa fue la vía por la que llegó a su hermano Fran, que había intentado ponerse en contacto con ella tras verla en los medios. «Me parezco mucho a mi madre y me escribió pero recibo tantos mensajes que el suyo no lo vi», ha lamentado. La confirmación llegó cuando los análisis que se hicieron de forma conjunta dieron positivo.