Plaza de Capuchinos.- Achivo

Javier Collado

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CBN. Los ojos y la cámara del fotógrafo José Carlos Cabello nos trasladan y nos hacen tocar en esta ocasión uno de los rincones más emblemáticos y bellos de Córdoba: La Plaza de Capuchinos, que gira en torno a la imagen del Cristo de los Faroles.

La plaza de Capuchinos, también conocida por plaza del Cristo de los Faroles es una plaza empedrada que se encuentra en el barrio de San Miguel-Capuchinos. Se accede a ella bien desde la calle Conde de Torres Cabrera o por la cuesta del Bailío, según informa Cordobapedia.

Esta plaza constituye uno de los lugares más afamados de la ciudad de Córdoba, y de ella, el arquitecto Rafael de la Hoz Arderius dijo que «Jamás en arquiectura se ha dicho más con menos», o el poeta Ricardo Molina «No es más que un rectángulo de cal y de cielo».

La plaza de Capuchinos se abre en el siglo XVII sobre unas casas que el marqués de la Almunia mantenía en la parte noreste de la villa. Su conformación se produce mediante la construcción del convento de Capuchinos en 1633, así como de la Iglesia de los Dolores, cuya terminación se produce en 1728.

En el año 1794, se erige el monumento al Cristo de los Faroles, que es atribuido al cantero Juan Navarro León. En los años 20 del siglo XX, se instalan la actual verja, y en 1984 se sustituyen los faroles por otros.

En cuanto al empedrado de la plaza, actualmente son losas de granito gris en todo el perímetro, con empedrado en el interior. Este fue renovado en los años 50 bajo la alcaldía de Antonio Cruz Conde.

La plaza se llamó anteriormente plaza del Corbacho (por su proximidad a la Cuesta del Corbacho, actual del Bailío), plaza de Almunia, por las casas que el marqués de Almunia poseía en el lugar y plaza de los Dolores