Javier Collado

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CBN. El Conjunto Arqueológico de Medina y Azahara, en la capital cordobesa, ha recibido un 54,77 por ciento más de visitantes en el primer año que ha transcurrido desde que fue declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, el 1 de julio de 2018, con lo que alcanza este lunes el primer aniversario de esta efemérides habiendo recibido un total de 315.980 visitantes.

Así lo han destacado fuentes de la Junta de Andalucía, que gestiona el conjunto arqueológico, pues, entre el 1 de julio 2017 y el 30 de junio de 2018, fueron 204.162 personas las que, en el año anterior a su declaración como Patrimonio Mundial, visitaron esta antigua ciudad califal del siglo X, mientras que, a partir de su declaración, el 1 de julio 2018, y hasta el pasado lunes 24 de junio, ha recibido los mencionados 315.980 visitantes, lo que supone un incremento de 111.818 visitantes.

Pero es que, además, en el primer semestre del presente año, la antigua ciudad palatina ha recibido, en concreto entre el 1 de enero y el 24 de junio de 2019, un total de 159.083 visitantes, lo que supone un incremento de 43.196 visitantes con respecto al mismo periodo de 2018, en el que 115.887 personas visitaron la ciudadela califal.

Medina Azahara corresponde a una ciudad de nueva fundación erigida a mediados del siglo X como sede del Califato de Córdoba por la dinastía Omeya de Occidente. La ciudad fue destruida tras un corto periodo de vida, permaneciendo desde entonces ignorada hasta su recuperación a principios del siglo XX.

El sitio presenta el valor de constituir un conjunto urbano completo que incluye sus infraestructuras, edificios, decoración y objetos de uso cotidiano, lo que permite obtener un conocimiento exhaustivo de la cultura material de una civilización desaparecida en el momento de su máximo esplendor.

Además, la excepcional preservación del entorno posibilita la recuperación de los valores paisajísticos, que apoyaron la elección del lugar, así como las huellas de su impacto territorial.

La universalidad de valor cultural del sitio se ve acrecentada por su excepcionalidad, al tratarse del único ejemplo conservado de una ciudad de esas características dentro del ámbito europeo y aún de ese periodo histórico en el conjunto de la cultura islámica. El ocultamiento del sitio durante casi un milenio ha permitido su mantenimiento inalterado.

El proceso de recuperación, a través de su excavación y protección, se ha continuado a lo largo de un siglo, promovido por las instituciones públicas. La promoción oficial, primero estatal y luego autonómica, ha garantizado la propiedad del sitio, otorgando las máximas figuras de protección, y ha impulsado la constitución de una institución específica para su gestión, el Conjunto Arqueológico, dotándolo de las instalaciones y personal adecuado.