Javier Collado

Dobuss

#NoSonBuenasNoticias

El padre y la hija yacen bocabajo en las aguas lodosas de la orilla del río Bravo, la pequeña cabeza de la niña metida dentro de la camiseta del hombre, un brazo de la bebé colocado sobre el cuello de él. El retrato de la desesperación fue captado el 24 de junio por la periodista Julia Le Duc, en las horas posteriores a que Óscar Alberto Martínez Ramírez murió junto a su hija de 23 meses, Valeria, cuando intentaban cruzar desde México hacia Estados Unidos.

La imagen representa una conmovedora muestra del peligroso recorrido que los migrantes enfrentan en su paso rumbo al norte hacia Estados Unidos, y de las trágicas consecuencias que a menudo transcurren de manera invisible en el escandaloso y ácido debate sobre la política fronteriza.

La imagen recordó otras fotografías poderosas y en ocasiones perturbadoras que han reactivado la atención pública sobre los horrores de la guerra y el profundo sufrimiento de las personas refugiadas y migrantes: historias personales que a menudo son ensombrecidas por acontecimientos mayores.

Como la fotografía icónica de un niño sirio cubierto de sangre que fue rescatado de entre los escombros en Alepo después del ataque aéreo o la toma de 1993 de un niño pequeño que estaba próximo a la inanición y un buitre cercano en Sudán, la imagen de un padre y su pequeña hija que aparecieron a la orilla del río Bravo tenía el potencial de despertar la conciencia pública.

A medida que la fotografía se divulgó en redes sociales el 25 de junio, los demócratas en la Cámara de Representantes de Estados Unidos se movilizaron hacia la aprobación de un proyecto de ley de emergencia de ayuda humanitaria por 4500 millones de dólares para abordar la difícil situación de los migrantes en la frontera.

Joaquín Castro, representante demócrata de Texas y presidente del caucus latino, se mostró conmovido mientras discutía la fotografía en Washington. Dijo que tenía la esperanza de que marcara una diferencia entre los legisladores y el pueblo estadounidense en general.

“Es muy duro ver esa fotografía”, dijo Castro. “Es nuestra versión de la fotografía siria del niño de 3 años muerto en la playa. Eso es lo que es”. La joven familia proveniente de El Salvador (Martínez, de 25 años, Valeria y su madre, Tania Vanessa Ávalos) llegó el fin de semana pasado a la ciudad fronteriza de Matamoros, en el estado mexicano de Tamaulipas, con la esperanza de solicitar asilo en Estados Unidos.