Javier Collado

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Redacción.- Ecologistas en Acción ha denunciado que «toda la población de Andalucía respiró aire contaminado»

Reproducimos el comunicado en su integridad:

(…) El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en casi 800 estaciones oficiales de medición instaladas en todo el Estado español, entre ellas 102 situadas en Andalucía. En lo que respecta a esta comunidad autónoma, entre sus principales conclusiones, destacan:

En 2018, se produjo una reducción general de los niveles de contaminación de partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2), recuperando aparentemente la tendencia decreciente de estos contaminantes iniciada en 2008 con la crisis económica. La contaminación generada desde las grandes ciudades, las autovías y autopistas y las zonas industriales de la Bahía de Algeciras, Bailén, Carboneras, Huelva, Puente Nuevo y Bahía de Cádiz se extendió por el territorio afectando a las zonas rurales en la forma de ozono troposférico.

El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia los valores máximos de contaminación recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación establecido por la Unión Europea. De acuerdo a esos niveles, el aire contaminado afectó en 2018 a la totalidad de la población y casi todo el territorio de Andalucía.

Si se toman los estándares de la normativa, que son más laxos que las recomendaciones de la OMS, la población que respiró aire contaminado por encima de los límites legales alcanzaría 830.000 habitantes en las zonas de Córdoba, Granada, Puente Nuevo (Córdoba) y Villanueva del Arzobispo (Jaén). Y la superficie expuesta a niveles de contaminación que exceden de los legalmente permitidos para proteger los cultivos agrícolas y los bosques alcanzó 80.400 km2, el 92% del territorio andaluz.

Las elevadas precipitaciones en los primeros seis meses de 2018 y la inestabilidad atmosférica redujeron los episodios de contaminación, contribuyendo de manera importante a mejorar la calidad general del aire. El invierno y en especialmente la primavera fueron húmedos, lo que favoreció la dispersión y deposición de los contaminantes típicamente invernales (NO2 y partículas). En cambio, pese a las fuertes lluvias primaverales, el prolongado calor estival mantuvo elevados los niveles de ozono.

El ozono troposférico es el contaminante que presenta una mayor extensión y afección a la población, con unos niveles que se mantienen estacionarios o incluso al alza. Esto se debe al incremento de las temperaturas medias y de las situaciones meteorológicas extremas (olas de calor) durante el verano, como resultado del cambio climático. Durante 2018, por el prolongado calor estival, casi toda la población y el territorio andaluces siguieron expuestos a concentraciones de ozono peligrosas para la salud humana y vegetal, especialmente en las zonas rurales a sotavento de las grandes ciudades.

Las partículas (PM10 y PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2) y el dióxido de azufre (SO2) en el aire también afectaron a casi toda la población de Andalucía, con especial incidencia en la aglomeración de Granada por NO2 y la localidad de Villanueva del Arzobispo (Jaén) por PM10, que volvieron a incumplir los límites legales, así como en los puertos de Almería, Motril y Puerto Real (partículas totales). Siguen, por tanto, siendo una seria amenaza para la salud, a pesar de que el año anterior se recuperó la tendencia a la baja de estos contaminantes que se inició en 2008, con la crisis económica.

El descenso de la contaminación del aire es consecuencia en primera instancia de la coyuntura meteorológica, caracterizada por una mayor inestabilidad atmosférica, y en menor medida de la reducción de la producción eléctrica en centrales térmicas. No obstante, el cambio de ciclo económico está conllevando el aumento de la quema de combustibles fósiles en el transporte y la industria, recuperando los niveles del año 2012.

La contaminación del aire debería abordarse como un problema de primer orden. Cada año se registran hasta 30.000 muertes prematuras en el Estado español por afecciones derivadas de la contaminación del aire, según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). La información a la ciudadanía no es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema.

Los costes sanitarios derivados de la contaminación atmosférica representan al menos 50.000 millones de dólares al año, un 3,5% del PIB español, según el Banco Mundial, sin considerar el coste de los daños provocados sobre los cultivos y los ecosistemas naturales.

Los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la contaminación son obligatorios según la legislación vigente. Pero, en el caso del ozono, la Junta de Andalucía lleva años omitiendo la elaboración y aplicación de dichos planes, en todas las zonas de la Comunidad salvo la Bahía de Algeciras, donde resultan preceptivos. Se trata de una negligencia que está poniendo en peligro la salud de 8 millones de andaluces y de los cultivos y bosques de la región.

La única forma de mejorar la contaminación del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal. También es necesario promover el ahorro energético, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, cerrar las centrales térmicas de carbón (Carboneras, Los Barrios y Puente Nuevo), penalizar el diésel y declarar un área de control de las emisiones del transporte marítimo en el Mar Mediterráneo. (…)