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CBN. En nuestros Rincones de la Bella Córdoba, la retina del fotógrafo cordobés José Carlos Cabello se fija en el entorno de la hermosa Cuesta del Bailío.

La Cuesta del Bailio fue históricamente una de las comunicaciones entre la ciudad alta (Medina o Villa) y la baja (Axerquía) que atravesaba la muralla de origen romano. Hasta 1711 hubo un Arco que dio nombre a esta zona (Arco o Portillo de Corbacho).

La Cuesta del Bailío comienza en la calle Carbonell y Morand discurriendo hasta la calle Alfaros. De los escalones que posee, 31 tienen el firme achinado, con dibujos decorativos, llegando a la bifurcación, donde se encuentra una fuente. Estos escalones se crearon en al año 1943 a raíz de una remodelación de la propia cuesta.

Al fondo se divisa la Casa del Bailío, con bella fachada renacentista, nombrada así por el cargo que ostentaba su dueño y que da nombre a la cuesta, comunicando con la plaza de Capuchinos y con el Cristo de los Faroles.

La casa palaciega situada en la parte alta de la Cuesta, que fue propiedad de la familia Fernández de Córdoba, dio nombre definitivo a esta casa. Dicha casa (portada de Hernán Ruiz II), es un buen ejemplo de la Arquitectura Cordobesa del siglo XVI al siglo XVIII.