Javier Collado

Dobuss

Laura Worsley es una mujer de 35 años, que estuvo una década intentando ser madre, y lo ha logrado después de trece abortos involuntarios. Durante estos años, los médicos decidieron incluirla en la Unidad de Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Coventry y Warwichshire, que trata de investigar por qué suceden los abortos involuntarios y descubrieron que la paciente tenía el síndrome antifosfolípido, conocido como síndrome de la sangre pegajosa, según el diario Clarín.

La mujer se sometió a varios tratamientos, pero ninguno obtuvo éxito en los diez años que estuvo intentándolo y sufrió trece abortos. Los médicos continuaron con la investigación y descubrieron que la mujer padecía una intervilositis histiocítica crónica, que provoca que el cuerpo rechace los embriones.

Los médicos le recetaron asteroides que le fortalecieran el revestimiento de su matriz y, consiguió quedarse embarazada de Ivy, su hija, que tuvo que estar en la incubadora neonatal casi tres meses porque Ivy nació a las 30 semanas de embarazo y pesó 700 gramos.

Durante este tiempo, la madre estuvo preocupada porque tenía miedo del estado de salud de su hija.»No puedo agradecer lo suficiente a los investigadores y a los equipos de maternidad, que me han ayudado a tener el bebé que siempre soñé», contaba Laura.

Laura Worsley busca que su historia sirva de ejemplo para otras personas que estén pasando por lo mismo que ella y darles esperanza. Después de sufrir un aborto a las 20 semanas, se prometió a sí misma que esta iba a ser la última vez que intentara tener un bebé.