Oposiciones.

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Redacción.- El mes de junio se convierte en la fecha más decisiva de los opositores, y este año, les toca a los maestros demostrar sus conocimientos y habilidades si quieren conseguir una plaza fija en la comunidad autónoma, donde decidan presentarse.

El perfil de opositor es muy variado en el sector educativo pero hay tres muy definidos: aquellos que acaban de terminar la carrera que viven con sus padres y dedican todo su tiempo a los estudios; aquellos que tienen entre 28-33 años independizados con un trabajo y que buscan aprobar unas oposiciones para tener una seguridad laboral en el futuro; y el opositor interino, que tiene familia y que ha entrado a trabajar a través de la bolsa extraordinaria o porque ha aprobado algún examen de oposición pero se quedó sin plaza.

Pilu Hernández Dopico, reconocida maestra y preparadora de oposiciones, tras su larga experiencia comenta las carencias más habituales de los opositores en 2019: “Rotundamente a los opositores le falta base. Me encuentro con alumnos que no saben redactar o expresar ideas, esencial para desarrollar la labor de maestro. Por otro lado, si nos metemos en materia, salen de la facultad sin conocimientos de didáctica. En definitiva, que actualmente las facultades de magisterio enseñan de la misma manera que hace 20 años”, añade: “Es importante tener vocación, si no, tarde o temprano sucederá como en los trabajos que no te gustan o no te llenan, que te cansas. El gran problema de todo esto es que los perjudicados finalmente son los niños”.

Desde la Administración Pública de cada Comunidad Autónoma se decide el temario de cada una de las oposiciones a Cuerpo de Maestros, pero exceptuando la especialidad de primaria, que el temario es relativamente nuevo de 2007; el resto utilizan un temario del año 1993.  Ante esta situación, Dopico, comenta que: “Debería existir unos criterios unificados y consensuados de nivel en todas las Comunidades Autónomas, e incluso se debería valorar hacer la misma prueba en todas ellas, y además estudiar accesos más objetivos”, y añade: “En Madrid hay una prueba de cultura general que en mi opinión debería ser obligatoria en todas las comunidades”.