Javier Collado

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De cola gris anillada con un tono anaranjado, el ghjattu-volpe,denominado “gato-zorro” gruñe en su jaula. Con apariencia de un noble minino, su tamaño es más grande de lo habitual, sus orejas también, su pelo es más espeso y sus dientes son más desarrollados que el de un gato doméstico. Estas características han llevado a investigadores franceses de la localidad de Córcega a anunciar una nueva especie.

«Para nosotros es una especie natural salvaje, que se conocía, pero no se menciona, porque es un animal extremadamente discreto, con modales nocturnos. Es un descubrimiento extraordinario», sostiene Pierre Benedetti, técnico ambiental de la Oficina Nacional de la Caza y la Fauna Salvaje (ONCFS, por sus siglas en francés) a la AFP “De lo que estamos seguros es que no es un gato doméstico. Sus características, su ADN, es diferente”, puntualizó.

En el valle del Asco, un territorio montañoso y muy escarpado de 25.000 hectáreas, en el norte de Córcega “lejos de la presencia del hombre” y donde “hay agua y una cobertura vegetal que los protege de su principal enemigo, el águila real”, se han detectado 16 gatos-zorros y se han capturado 12, incluida una hembra, explicaron Benedetti y Carlu-Antone Cecchini, jefe de misión del gato silvestre de la ONCFS.

“Es el ancestro del gato doméstico. Se parece a un gato”, sostuvo Benedetti en declaraciones a la emisora France Info. “Tiene un fenotipo bien particular y muy homogéneo. Su aspecto, su color, su peso determinan el fenotipo”, agregó el investigador.

Cuando el felino está dormido, los agentes lo pueden estudiar. Así pueden concluir que el “gato-zorro” mide 90 centímetros desde la cabeza hasta el final de la cola, tiene orejas anchas, bigotes cortos y caninos muy desarrollados. Su barriga es de color anaranjado, su pello es frondoso y la cola tiene anillos que terminan en un color gris.