Javier Collado

Dobuss

El jurado ha acordado conceder el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2019 a la ciudad polaca de Gdnask por considerarla un «símbolo histórico y actual de la lucha arriesgada por las libertades cívicas». También han tenido en cuenta que se trata de «un punto crucial done el espíritu de Europa consigue renacer una y otra vez frente a la intolerancia o la opresión».

«La historia y el presente de la ciudad de Gdansk son un ejemplo de sensibilidad ante el sufrimiento, de solidaridad, de defensa de las libertades y los derechos humanos y de extraordinaria generosidad», ha destacado el jurado reunido en Oviedo este jueves.

Convertida en símbolo de la resistencia contra el nazismo y de la lucha por la recuperación de las libertades en Europa, la ciudad de Gdansk conmemorará el próximo 1 de septiembre el 80.º aniversario del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Westerplatte, bajo el lema “Unidos por encima de las diferencias, para rendir homenaje a las víctimas y a los héroes y dar testimonio de la escala de la tragedia humana, del heroísmo y del sacrificio”.

Considerada una ciudad abierta y generosa, Gdansk ha destacado, desde el restablecimiento de la democracia en Polonia hace treinta años, por su dinamismo económico, apertura, cohesión ciudadana y carácter tolerante, especialmente a través de programas dedicados a la integración de la inmigración y la defensa del colectivo LGTB.

De su casi medio millón de habitantes, más de 20 000 son extranjeros, la mayoría refugiados procedentes de países de la antigua URSS, como Chechenia o Ucrania, así como de otras zonas en conflicto, como Ruanda y Siria.