Imagen: Julián Pérez / EFE

Javier Collado

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La Virgen del Rocío comenzó su procesión por las calles de Almonte sobre las 2:49 de la madrugada, cuando se ha produjo el momento más esperado, el salto de la reja. Y como también es tradición no faltaron los nervios y los empujones, pero sobre todo la emoción de los miles de fieles que tras días de romería aguardaban para sacar a hombros a la conocida como ‘Blanca Paloma’.

Los almonteños saltaron la reja a las 2:48 horas, instante en el que el Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte ha cruzado la Concha Peregrina que hace de pórtico del Santuario de la Virgen del Rocío, procedente del rezo del Santo Rosario, dando comienzo la procesión de la imagen.

Instantes después el hermano mayor de la Matriz, José Manuel Medina, portador de esta insignia, se ha situado cara a cara ante la imagen, y en ese momento, las personas que ya se encontraban entorno al paso, han procedido a bajarla del presbiterio para alcanzar la nave central de la ermita entre el sonido de las campanas de la ermita y continuados vítores y palmas.

Esta romería es especial por ser la del Centenario de la Coronación de la Blanca Paloma, la de la Apertura del Año Jubilar Mariano y la que sirve de antesala a la Venida de la Virgen.

El salto tuvo lugar 14 minutos más tarde que el año pasado-2:34-; en ese momento, los almonteños han empezado a trabajar para bajar el paso de la Virgen.

Apenas seis minutos después, a hombros de los almonteños y con el sonido de las campanas de la espadaña de la ermita, la Virgen alcanzó la altura del pórtico del Santuario para salir a una explanada frontal en la que la esperaban miles de fieles. Tras salir de la ermita se dirigió, como es tradicional, a su lateral izquierdo para empezar a visitar a sus 124 hermandades filiales.