Javier Collado

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Alvaro Sánchez. El Equipo de Terapia Intravenosa (ETI) del Hospital San Juan de Dios de Córdoba lleva seis meses implantando de manera ambulatoria los catéteres centrales de inserción periférica, más conocidos como PICC, a los pacientes con tratamiento de quimioterapia. Esto supone un avance en el bienestar de los pacientes oncológicos, ya que se trata de un dispositivo de suministro del medicamento menos agresivo, más cómodo y seguro, ya que evita también las infecciones.

Según Juan de la Haba, coordinador de la Unidad de Oncología Médica, los pacientes que reciben quimioterapia “son los que más se benefician de la implantación de estos catéteres en nuestro hospital”, ya que, como explica Carmen Zafra, una de las enfermeras responsables de la inserción de estos dispositivos en Oncología “la implantación del PICC se realiza al inicio del proceso para evitar punciones innecesarias y las secuelas que estos tratamientos dejan en las venas de los pacientes”.

Estos dispositivos -que llevan ya cuatro años implantándose en el hospital a otros pacientes con accesos venosos complicados que necesitan grandes dosis de medicación, nutrición o contrastes para realizar pruebas- causan menos molestias y dolor, pues su colocación se hace sin necesidad de pasar por quirófano, con anestesia local, y en el brazo, desde donde se conecta con la vena caba superior. De esta manera, se puede evitar la colocación de reservorios subcutáneos para administrar la quimioterapia, ya que el PICC cumple con esa función. 

Equipo multidisciplinar

Por su parte, Francisca Yuste, creadora y coordinadora del ETI, añade que “realizamos la canalización de vías venosas utilizando un ecógrafo. De esta manera, se inserta el catéter viendo directamente la vena, lo que evita el dolor por múltiples pinchazos, la colocación incorrecta o las complicaciones que hasta ahora se venían produciendo con la tradicional canalización a ciegas”.

En este sentido, en aquellos casos en que los pacientes están más graves, o no se puede implantar un PICC, los médicos intensivistas colocan un catéter central también guiados mediante ecografía a través de la vena yugular, subclavia o femoral y llegando al mismo lugar, la entrada al corazón.

José Carlos Igeño, jefe del Servicio de UCI y Urgencias y uno de los miembros del equipo, apunta que “el ETI, como equipo multidisciplinar, también se ocupa de mantener las infecciones por catéter a 0, siguiendo las directrices del Programa Bacteriemia Zero de la Sociedad Española de Medicina Intensiva y Unidades Coronarias SEMICYUC. Además, es un órgano consultor al servicio de todos los pacientes y profesionales del hospital, que promueve una cultura de calidad y seguridad en accesos venosos, reduciendo las complicaciones y aumentando la comodidad del paciente. También vela por procurar una actualización continuada en las más modernas recomendaciones y técnicas de inserción y cuidados de los catéteres intravenosos en los pacientes”.