Imagen: CHANGE.ORG

Javier Collado

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Patricia Cervera verá que su lucha no ha sido en vano cuando, a partir de septiembre, en Andalucía, haya implantadas dos Unidades Especializadas en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) que la Junta ha prometido abrir en la comunidad.

Para esas fechas ella espera que su hija Aleixandra, que tiene 21 años y padece anorexia desde los 13, esté ya en una fase avanzada del tratamiento y «pueda ir solamente a centros de día».

Patricia está esperanzada, pero lo vivido le pone los pies en la tierra: «Mi indignación, mi rabia, mi dolor es darme cuenta que estas personas tienen una tasa de éxito muy alta si hay una detección temprana», cuenta en una entrevista a 20minutos.

Esta madre granadina se enteró de que su hija tenía anorexia «por otros casos cercanos vividos» y se lo reportó al médico de cabecera. «Tuve la suerte de detectarlo rápido, pero no me ha servido para nada. La primera derivación fue rápida, a partir de ahí un auténtico calvario». Tanto que, ocho años después, Aleixandra está ingresada en el Hospital General Universitario de Ciudad Real.

Su situación salió a la luz el 1 de marzo, cuando Patricia registró una petición de firmas en la web Change.org. Ese mismo día llevó a Aleixandra a Urgencias y, cuatro días después ingresaría en el hospital en el que se encuentra ahora por una «situación crítica». «Estaba en estado grave y necesitaba un control diario y un ingreso hospitalario porque se me iba a morir», relata. Y es que la joven, que mide 1,58 metros, pesaba el momento del ingreso solo 31 kilogramos, el mínimo al que ha llegado desde que le detectaron la enfermedad.

Además de en Ciudad Real, Aleixandra estuvo tres meses ingresada en un hospital de Albacete nada más cumplir los 18 años, una mayoría de edad a partir de la cual los tratamientos se complican todavía más. Si todo va según procedimientos en septiembre, Patricia y su hija podrán trasladarse a la unidad hospitalaria en Andalucía.