Javier Collado

Dobuss

Esforzándose por contener las lágrimas, la primera ministra británica, Theresa May, anunció que dimitiría, desencadenando una contienda que llevará al poder a un nuevo líder que probablemente presione para lograr un acuerdo de divorcio más drástico con la Unión Europea.

La salida de May agudiza la crisis del Brexit, ya que es probable que su sucesor aspire a una salida del club europeo bajo términos más contundentes, lo que aumentará las posibilidades de un enfrentamiento con la Unión Europea y de unas elecciones generales anticipadas de resultados impredecibles.

Theresa May ha establecido un calendario para su partida: renunciará como líder del Partido Conservador el 7 de junio y a la semana siguiente se abrirá el proceso de elección del nuevo líder.

May, que soportó crisis y humillaciones durante sus fallidos esfuerzos por cerrar un acuerdo de consenso para el Brexit que obtuviera la aprobación parlamentaria, dijo que se iba sin guardar rencor a nadie.

“Pronto dejaré de ocupar el puesto cuyo ejercicio ha sido el honor de mi vida”, dijo May. “La segunda primera ministra, pero no la última.” “No lo hago con resentimiento, sino con una enorme y permanente gratitud por haber tenido la oportunidad de servir al país que amo”, declaró May, bajo la atenta mirada de su marido, Philip.