Javier Collado

Dobuss

CBN. El jurado popular de Fort Lauderdale (Florida) ha condenado al hispanoestadounidense Pablo Ibar a cadena perpetua por el triple asesinato de Casimir Sucharski, Sharon Anderson y Marie Rodgers en 1994 al no conseguir la unanimidad necesaria entre los 12 miembros (8 mujeres y 4 hombres) para una sentencia de pena capital, tal y como solicitaba la Fiscalía.

Ibar, de 47 años y encarcelado desde hace casi 25, no volverá al corredor de la muerte, donde pasó 16 años hasta que el Tribunal Supremo de Florida anuló la sentencia de muerte ante la ausencia de pruebas físicas, pero pasará el resto de su vida en prisión.

El español ha respirado aliviado al conocer la sentencia y ha mirado emocionado a su esposa, Tanya Quiñones, y a su padre, Cándido Ibar, que han roto a llorar. En declaraciones a Efe, Quiñones ha reconocido que no era la decisión que esperaban, pero que al menos le salvaron la vida, mientras que Cándido Ibar ha dicho que «aunque sea ganamos una» en un proceso «bastante duro». En cambio, los familiares de las víctimas han permanecido en silencio al conocer la decisión comunicada por el magistrado Dennis Bailey.

En cualquier caso, el proceso judicial contra el que ha batallado Ibar durante más de dos décadas no terminará inmediatamente. La defensa ha anunciado que recurrirá la sentencia ante el Tribunal de Apelaciones del Cuarto Distrito de Florida, entre otros motivos porque consideran que las pruebas que lo incriminaron fueron supuestamente manipuladas para condenarle, por lo que aseguran que tienen «armamento probatorio más que sobrado» para que prospere.

Así concluye el cuarto juicio contra el español, después de que el primero fuera declarado nulo y los otros tres lo hallaran culpable -aunque fue exculpado en uno de ellos- mientras los abogados preparan ya la petición de un quinto juicio.