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Redacción.- La danza festivo-ritual de Fuente-Tójar gira en torno al culto a San Isidro Labrador, titular de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Fuente-Tójar, y tiene lugar con ocasión del día de su patrón, el 15 de mayo, en el que los danzantes ofrecen su habitual repertorio durante su salida procesional y en algunos eventos que giran en torno a ella.

La danza de San Isidro de Fuente-Tójar es uno de los referentes más importantes de la comarca de la Subbética cordobesa. La vida religiosa de Fuente-Tójar gira en torno al culto a San Isidro Labrador. Ocho hombres componen el grupo y llevan consigo diferentes instrumentos musicales. El maestro inicia el baile al toque de su pandereta sin piel, un violista, el guitarrista y los cinco miembros restantes tocan castañuelas.. Se trata de una danza muy entroncada con los verdiales malagueños cuya actividad es ya un Bien de Interés Cultural en Andalucía.  Los ocho danzantes siguen a la procesión y tienen el privilegio de bailar en la Iglesia, cubiertos con sus llamativos sombreros, al comenzar y finalizar dichos actos. De igual modo actúan durante el triduo que se celebra en la parroquia en honor al patrón y recorren las calles bailando la víspera de la fiesta, aunque sin vestir sus tradicionales trajes.

La delegada de Cultura, Cristina Casanueva, ha participado  en la procesión, en la que se le ha impuesto la medalla de la hermandad. La Danza conforma un referente cultural siendo considerada por la población de Fuente-Tójar y de la comarca de la Subbética Cordobesa como un patrimonio propio estrechamente unido a la identidad local, que encuentra en la celebración de la danza un espacio para su continua expresión, reafirmación y redefinición.

La intensa participación de la población durante los preparativos previos a la danza y la particularidad con la que se expresa la sociabilidad durante la jornada festiva, con actividades alrededor de la organización de la misma y reuniones entre vecinos, desempeñan un importante papel para la cohesión social en el municipio, reforzando la identidad colectiva pues estos conocimientos específicos y sus modos de hacer son interiorizados y transmitidos en el seno del grupo familiar desde la infancia, a lo largo de generaciones, conformando un signo de identificación que vincula a todo el municipio.

La situación geográfica de Fuente-Tójar, tiene mucho que ver con que la danza se haya conservado hasta nuestros días en el seno de un grupo social con importantes lazos de unión y fuertemente identificado con sus costumbres. Se refuerza así la identificación con unos rituales, que perviven en el tiempo y que son conservados por sus habitantes.

La Danza de San Isidro Labrador conjuga una serie de elementos materiales e inmateriales de gran riqueza y variedad en cuanto a sus significados. Accesorios como el gorro de flores o la vestimenta de los danzantes, instrumentos musicales que portan, pasos de danza, figuras y mudanzas elaboradas, símbolos y emblemas. Se trata de elementos que van más allá del valor estético o artístico, pues establecen las diferencias entre unas danzas y otras.

La hermandad de San Isidro Labrador en Fuente-Tójar fue constituida formalmente en el año 1770, aunque probablemente existiera con anterioridad algún tipo de asociación.  En 1741 se cobraban limosnas para San Isidro y se elegían mayordomos para administrar lo recaudado para la fiesta. En 1942, después de la Guerra Civil, se constituye formalmente la nueva Hermandad del Santo, comenzando una nueva etapa para la festividad del santo patrón.

Teniendo en cuenta la gran singularidad de esta actividad y la necesidad de su preservación, a través de su tutela, la Junta tiene previsto, próximamente, junto con la Fiesta de » La Danza de los locos y el Baile del Oso de Fuente Carreteros y la Danza de las Espadas de Obejo, incoar el procedimiento para la inscripción como Bien de Interés Cultural en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, de las  Actividades de Interés Etnológico mencionadas.