Javier Collado

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Elena Páez. Una familia de Cáceres sufrió hace unos días el infortunio del incendio de su vivienda, ubicada en el barrio de La Pinilla mientras Juan José estaba trabajando y María, su pareja, estaba en casa con una amiga y con su hijo Román, de tres años, que nació con parálisis cerebral, según informa el Periódico de Extremadura.

Un brasero originó el incendio mientras se encontraban en la cocina y comenzaron a oler a quemado. Cuando trataron de reaccionar fue muy tarde ya que tras llegar los bomberos no pudieron hacer nada y el inmueble y todos sus enseres fueron pasto de las llamas.

Juan José en el Bar El Patio | El Periódico de Extremadura – Antonio Martín

Un duro golpe para esta familia, pero especialmente grave porque al contar con escasísimos medios, ya que todo lo que reciben lo emplean para el sostenimiento económico del pequeño Román, con parálisis cerebral, no contaban con seguro de hogar que les permitiera sufragar la pérdida originada por el incendio.

Y dentro de estas pertenencias, lo más valioso de todo lo que perdieron fue el carrito y el asiento ortopédico del pequeño.

Tras el suceso, y ante los escasos medios económicos que Juan José y María disponen para comprar un nuevo carrito y asiento para Román, ya que María no puede trabajar y se tiene que dedicar las 24 horas del día del pequeño, se ha producido un bonito gesto de solidaridad de los vecinos del barrio, a partir de la iniciativa de una clienta de un bar cercano.

Esta clienta compartió una carta en redes sociales solicitando la colaboración de los vecinos, en la que indicaba:

«En el momento del incendio la vivienda no tenía seguro por no poder afrontar los pagos, al igual que otros muchos pagos, porque las cosas que necesita el niño son muy caras y para esos padres lo primero es su hijo», dice. Y añade que «poniendo todos un poquito podemos ayudar mucho» para lograr que esta familia «se levante del gran palo que han sufrido».

Su llamamiento invitaba a que los vecinos aportaran lo que pudieran en una hucha que colocó en el Bar El Patio, donde trabaja Juan José y a la vez en otros dos bares del barrio: Versalles y Benidorm.

La respuesta de los vecinos ha sido extraordinaria, lográndose en sólo dos días recaudar lo necesario para adquirir el carrito especial del pequeño, que le permitirá poder desplazarse, ya que no puede andar por sí mismo.

El Ayuntamiento les ha ofrecido una casa de alquiler, pero ellos han preferido instalarse por el momento en la casa de la madre de Juan José.

Mientras tanto, Román «no pierde la sonrisa».