Javier Collado

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Redacción.- La festividad de San Juan de Ávila volvió a ser un gran acontecimiento en la ciudad de Montilla en un día muy especial vivido no sólo por todos los montillanos, sino por el clero y la Iglesia Universal.

Allí, un año más, se concentró una gran representación del clero cordobés para vivir esta jornada festiva de la mano del Cardenal Luis Francisco Ladaria Ferrer, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en la Santa Sede, quien estuvo acompañado por el Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández.

Desde primera hora de la mañana se inició la jornada que, en esta ocasión, se prolongó hasta la noche con una procesión extraordinaria con la imagen del Santo Doctor de la Iglesia.

En las dependencias del Castillo, el Alcalde, Rafael Llamas, junto a las autoridades civiles recibieron al Cardenal y al Obispo en este día en el que, como afirmó Llamas, “es muy especial porque conmemoramos el 450 aniversario de la muerte del Maestro y un Año Jubilar del que Montilla se siente orgulloso y por el que está trabajando a través del proyecto Vitis Dei junto al Obispado”. “Nuestros lugares y todas las personas que vengan a visitarlos se llenarán de espíritu avilista”, ha asegurado.

Por su parte, el Cardenal puso de manifiesto la gran alegría que supone para él estar presente hoy en la festividad de San Juan de Ávila, al que calificó como “un faro en la España del siglo XVI-XVII” y pidió que se siga honrando como se merece. “Les deseo que esta fiesta sea un momento para que todo el pueblo rememore estas grandes figuras históricas, su patrimonio y su vida espiritual”, ha indicado.

Igualmente el Obispo quiso agradecer la presencia de Mons. Ladaria y recordar que hoy “estaremos unidos todos los obispos, sacerdotes y cristianos de España para pedirle al Santo que proteja a Montilla, que lo ha declarado Hijo Adoptivo y que bendiga a todos los sacerdotes de los que es patrono y a la Iglesia Universal”.

Acto seguido, en el Castillo se abrió la exposición de San Juan de Ávila, que contiene su cronología, los lugares en que residió y los hitos de su vida sacerdotal, destacando su vida espiritual, docencia, defensa de la mujer y faceta literaria.

Visita a los lugares avilistas y misa en la Basílica

Tras la recepción con las autoridades, el Cardenal y el Obispo visitaron los lugares relacionados con la vida del Maestro y acto seguido, se dirigieron a la basílica donde se conservan sus restos mortales para celebrar la santa misa.

Allí, junto a los sacerdotes de la diócesis de Córdoba, ofiició la ceremonia el Cardenal quien en su homilía resaltó la figura del Santo Maestro. “Celebramos la memoria de un santo que no ha ocultado la luz del Señor, sino que la ha puesto en el centro de su vida para que brille. Esta luz brilla, tiene que brillar y nosotros somos los encargados como sacerdotes de que brille como San Juan de Ávila supo hacer durante toda su vida”, resaltó.

Al hilo de esto, planteó la cuestión: ¿Qué puede decirnos un presbítero del siglo XVI a los sacerdotes que vivimos inmersos en el siglo XXI? La respuesta ha sido contundente. El Cardenal expresó que la fiesta de hoy nos permite ver que los santos no pierden actualidad, sino que ganan con el paso del tiempo, más hoy en la sociedad en la que vivimos donde nos apremia la urgencia de una Nueva Evangelización. “Dejemos resonar en nuestros corazones el núcleo de San Juan de Ávila, “Sepan todos que nuestro Dios en amor”, y como amor, nunca nos abandona”, aseguró. Al mismo tiempo, expresó que el Santo “irrumpe en nuestras vidas como una figura serena y ardiente, que se convierte en un ejemplo para todos aquellos que queremos vivir la santidad a la que Dios nos invita y a la que a nosotros, los sacerdotes, se nos exige”.

San Juan de Ávila fue calificado como Maestro y es reconocido como tal por la eminencia de su doctrina. “Se nos ha suscitado en él un Maestro apostólico por la santidad de su vida y por su celo apostólico. Es Maestro de santidad y nos urge entrar en caminos de santidad, por los métodos de su evangelización”, comentó.

Asimismo, teniendo presente que el principal interés del Patrón del Clero Secular Español fue hacer sacerdotes santos, Mons. Ladaria ha pedido a los presbíteros que vivan unidos a Jesucristo, siguiendo su misión y teniendo siempre presente que son “ayudadores del Señor” con un corazón abierto y renovado en Jesucristo, como dice el Santo Ávila: “Pedid mucho amor y acreciéntame Señor la fe”. “Esta es la alteza del oficio sacerdotal. Pide alteza sacerdotal, enseña amor y envía amor”, concluyó diciendo en su homilía. 

Charla formativa

Al igual que en los años anteriores, los presbíteros se reunieron en el Teatro Garnelo para asistir a una charla formativa impartida por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en la Santa Sede. Allí, él mismo recordó a los presentes que “la Iglesia es una edificación de piedras vivas, que ha recibido los medios de la santificación de Dios y los sacerdotes somos ministros, es decir, estamos al servicio”.

Nuevamente, el Cardenal quiso durante su exposición poner de relieve la importancia de la santidad a la que todos estamos llamados: “En el don del Espíritu, todos los cristianos estamos llamados a la santidad”. De esta forma, profundizó en la tarea y el ministerio sacerdotal a la luz del magisterio de San Juan de Ávila.