Javier Collado

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Elena Páez. Encontrar belleza en escenarios “que a priori son desagradables o anodinos” es uno de los retos que han fascinado desde siempre a José María Mellado, protagonista del penúltimo fin de semana de la XVI Bienal de Fotografía de Córdoba con dos actividades, un encuentro en torno a su trayectoria (esta tarde a las 19:00 en el salón de actos de Vimcorsa) y un taller (mañana en Afoco, con las plazas agotadas). El almeriense señala que uno de los ejercicios creativos que más le estimulan “es rescatar la belleza que hubo en su día en una gasolinera abandonada o una fábrica, y que ha desaparecido”. Para él, la poesía de la imagen tiene que ver “con la magia, con que una imagen te atrape, te transporte y te evoque, sobre todo ese poder de evocación es un elemento clave de la imagen, que deje libertad a cada persona que la vea para que pueda evocar cosas diferentes”. Mellado no es partidario “de la imagen demasiado explícita”. Defiende la sugerencia y los significados abiertos.

Un resumen de la trayectoria del artista, distinguida con numerosos premios y de gran proyección internacional (ha participado en ferias como ArtBasel, Arte Lisboa, Art Brussels o ARCO y actualmente está representado por galerías de Alemania, Bélgica, Turquía, Suiza, Panamá y Francia), puede verse en su web, en la que las imágenes están divididas en tres secciones: obra clásica, moderna y reciente. ¿Se corresponde esto con las etapas de su trayectoria? “Hay una etapa que incluye toda mi serie de fotografía de arqueología industrial -señala-, en la que trabajo sobre todo el paisaje urbano, el industrial y el de la naturaleza, y luego, aunque no se corresponde con esa división, hay otros proyectos en los que se manifiesta un acercamiento al elemento humano y en los que trabajo la relación entre el ser humano y el paisaje. El ser humano está presente con su rastro, su huella”. Su proyecto Paisaje. El eterno retorno se centra en “esa tensión que se genera entre el hombre y el paisaje cuando el primero lo altera, y cómo el paisaje vuelve a su ser anterior cuando el hombre deja de habitarlo”. Otras series como CLOSER profundizan en el aspecto humano.

¿Cómo han cambiado en estos años la manera de mirar y de entender el lenguaje fotográfico de José María Mellado? “Cuesta trabajo -responde- conseguir un estilo propio, que identifiquen tu trabajo con lo que es tu obra, pero cuando lo consigues, y quizá en mi caso tiene que ver con esa fotografía dramática en la que parece que algo está a punto de suceder, lo que resulta difícil es salirte de ahí y no repetirte. Quizá lo que he hecho es avanzar en un sentido más intimista, me he ido a un terreno en el que el personaje, el elemento humano, tiene una importancia mayor, pero mantengo pautas y líneas comunes como el cuidado por la composición y el tratamiento de la imagen. La fotografía, por otra parte, no deja de ser el resultado de lo que uno vive, de lo que uno lee, de las experiencias buenas y malas. Hay que evolucionar pero también considero importante mantener unas líneas más o menos consecuentes”.

Sobre la relación de la fotografía con las nuevas tecnologías, Mellado muestra una postura optimista: “Vivimos un momento increíblemente bueno, aunque hay voces que se lamentan de que todo el mundo haga hoy fotografías. El hecho de que la tecnología nos permita con facilidad hacer fotografías ayuda a que la gente que no es experta consiga desarrollar una sensibilidad hacia la imagen, y eso es muy bueno”.

El autor de CLOSER considera “fundamental que las instituciones apoyen” acontecimientos como la Bienal de Córdoba, “porque suponen una manera de llevar la fotografía a la gente, en el caso de Córdoba además con exposiciones en la calle, que es algo fantástico porque el público ya no necesita ir a un museo o una sala para ver una exposición”. “La Bienal de Córdoba tiene su historia y se ha consolidado como un acontecimiento importante en el panorama nacional”, añade.

Y mañana, de 10:00 a 14:00, taller en la sede de Afoco. Se titula Tratamiento de la imagen. Interpretación de la imagen y tiene un objetivo claro: “La fotografía es un lenguaje visual, con su gramática y sus reglas. Hay que transmitir no necesariamente un mensaje, puede ser una emoción, pero en cualquier caso hay que hacerlo adecuadamente. Y sin una explicación. Para conseguir eso necesitamos que la imagen esté bien desarrollada, bien tratada. Lo que quiero plantear es, cuando una imagen nos emociona, cuando hemos elegido el encuadre, el momento, la luz…, y la hemos capturado, cómo lograr que transmita lo que deseamos, cómo tratarla adecuadamente para cumplir este objetivo”.

Mellado, que en la Bienal también está presente en la exposición colectiva 50 fotografías con historia, instalada hasta el 3 de junio en el Paseo de la Victoria, acaba de llegar de La Habana, donde ha presentado una exposición y un libro, Cuba. Al otro lado del espejo, que refleja una experiencia de 11 años de vinculación con este país.