Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Elena Páez. Investigadores de la Universidad de Granada, el Hospital Clinico San Cecilio y el CIBER de Epidemiologia y Salud Publica (CIBERESP) han llegado a la conclusión de que nueve de cada diez calcetines para bebes de cero a cuatro años contienen restos de bisfenol-A y parabenos, dos disruptores endocrinos cuyas actividades hormonales están relacionadas con disfunciones que conducen a enfermedad tanto en el niño como en adultos. En definitiva, son sustancias quimicas que dentro del organismo modifican las hormonas.

Este trabajo ha sido coordinado por Nicolas Olea, médico en el Hospital Clinico San Cecilio. Ha sido quien ha explicado en el Centro de Investigacion Biomedica (CIBM) del Parque Tecnologico de Ciencias de la Salud (PTS) los resultados de esta ultima investigacion, llevan mas de treinta años investigando en esta area. Ha expuesto su «enorme preocupacion» por los efectos en enfermedades relacionadas con el peso, tiroides, cancer, entre otras.

Mediante sofisticadas técnicas de química analítica y complejos test biológicos que cuantifican la actividad hormonal, los especialistas estudiaron la presencia del componente del plástico bisfenol-A y de los preservantes de la contaminación conocidos como parabenos.

Al analizar las muestras de 32 pares de calcetines, hallaron diferencias en la cantidad del producto tóxico detectada según el comercio donde se compran los mismos, ya sean tiendas de ropa de bajo precio, de franquicias, o de marcas exclusivas.

Las concentraciones encontradas en los calcetines de la tienda de bajo precio alcanzaron un máximo de 3,736 nanogramos de bisfenol-A por gramo de calcetín, algo más de 25 veces superior a la encontrada en las ropas de los negocios de franquicias y de marcas exclusivas. Los parabenos se localizaron en la totalidad de las prendas estudiadas, pero en concentraciones medias inferiores al bisfenol-A.

Los expertos explican que dos de cada diez calcetines del comercio de bajo precio presentaron actividad hormonal estrogénica y uno de cada tres del mismo establecimiento tuvo actividad antiandrogénica en los test biológicos adecuados. Esto significa que los extractos de esas prendas textiles se comportan como la hormona femenina y antagonizan a las masculinas.

La exposición a esos disruptores endocrinos está relacionada con disfunciones que conducen a enfermedad tanto en el niño como en adulto, e incluyen desarrollo sexual secundario prematuro, obesidad infantil, hipotiroidismo y diabetes.

Lo que más llama la atención a los investigadores es la posible exposición por vía digestiva de estos compuestos químicos contenidos en la ropa, dada la facilidad con la que los bebés se llevan a la boca sus propios pies y sus calcetines.

En ese sentido, los investigadores enfatizan en la importancia de advertir a los importadores sobre la calidad de sus productos y ser más exigentes en la regulación de los disruptores endocrinos en los textiles.