Torrijas.

Javier Collado

Dobuss

La pastelería Nunos ha creado para esta Semana Santa la línea Bendito pan, bendito vino, una colección de torrijas basada en vinos con la que ha querido reinventar la tradición más pura de la Semana Santa.

El maestro pastelero de Nunos, José Fernández, quería resaltar el lado más sacro de este postre devolviendo a la torrija sus orígenes más virtuosos y reverentes. «Dice la historia que las torrijas se consumen en Semana Santa porque simbolizan en el cristianismo el pan, el cuerpo de Cristo y el vino, la sangre», ha explicado Fernández.

Para su elaboración ha utilizado distintos vinos reserva de Rioja, blancos de Albariño, Pedro Ximénez, Vermut o Champán. Siempre utilizando «ingredientes de máxima calidad», como chocolates Valrhona, vainilla cultivada en la isla Bourbon de Madagascar o frutas frescas.

Para los más pequeños cuentan con una versión infantil de Quina y galletas, aunque Fernández recuerda que al freír la torrija se evapora el alcohol, por lo tanto cualquiera de ellas sería apta para el público infantil.