Javier Collado

Supermercados Piedra

Dobuss

Elena Páez. Los cuidados durante las primeras exposiciones al sol deben extremarse, con el fin de “ir creando una protección natural en nuestra piel frente a la radiación ultravioleta”, según ha indicado la dermatóloga del Hospital Quirónsalud Córdoba Carmen Alcántara, que ha destacado que ningún protector solar ofrece protección total, ya que no anulan la radiación por completo.

La doctora Alcántara ha señalado que no debe permanecerse mucho rato al sol aunque estemos usando un producto de factor de protección solar (FPS) alto, que “debe aplicarse en cantidad generosa y de manera uniforme sobre toda la piel media hora antes de la exposición al sol y repetir su aplicación cada dos horas y después de transpirar o bañarse”.

En este sentido, ha afirmado que, sobre todo al inicio de las exposiciones solares, es importante emplear fotoprotección muy alta y de amplio espectro, “siendo ideales los fotoprotectores que combinan filtros frente a radiación UVB, UVA, infrarrojos y luz visible, causantes de las quemaduras solares, el envejecimiento prematuro de la piel y el cáncer cutáneo”.

La protección de los labios se debe hacer con lápices o barras fotoprotectoras específicas, y deben desecharse todos los productos abiertos desde el año anterior. Además, para preparar nuestra piel “no son aconsejables las sesiones de rayos UVA”, ha indicado la doctora Alcántara, aunque sí son recomendables los “nutricosméticos” o “fotoprotectores orales” que contienen vitaminas C, E, D, antioxidantes y carotenos. Estos protectores defienden nuestra piel frente al daño solar, refuerzan su contenido de antioxidantes, previenen su envejecimiento prematuro y protegen también los ojos del daño solar, reduciendo la posibilidad de degeneración macular asociada a la edad. No obstante, “nunca sustituyen a los fotoprotectores tópicos, sino que los suplementan”.

La especialista ha insistido en que el protector solar debe utilizarse también en días nublados, ya que las radiaciones UV atraviesan las nubes y se reflejan en el agua, la arena, la hierba y la nieve. Una medida importante es evitar la exposición solar en las horas centrales del día (de 12 a 16 horas), así como usar ropa adecuada, gafas de sol, sombreros y gorras. Además, es fundamental prestar especial atención a las pieles más susceptibles, como son la de los niños, ancianos y embarazadas.

Tras la exposición al sol, es necesario hidratar nuestra piel tanto por dentro como por fuera, es aconsejable beber agua y zumos de frutas naturales en gran cantidad, y aplicar crema hidratante, tanto en la cara como en el cuerpo.