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Elena Páez. El Campus de Córdoba de la Universidad Loyola acogió ayer la mesa redonda ‘¿Qué papel deben jugar los sistemas alimentarios sostenibles en la Agenda de los ODS?’, una actividad que se enmarca en el II Seminario Permanente ‘Contribuyendo desde la universidad a la consecución de los ODS desde su misión investigadora’, coordinado por la Fundación ETEA – Instituto de Desarrollo y de la Escuela de Doctorado de la Universidad Loyola, con financiación de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación).

La representación de la mesa redonda destacó por la pluralidad de actores, contando con Arturo Angulo, Oficina de la FAO en España, Celia Fernández Aller, UPM y Observatorio del Derecho a la Alimentación, Amparo Pernichi, Ayuntamiento de Córdoba, y Álvaro Fuentes-Guerra, EcoCórdoba. La coordinación del encuentro estuvo a cargo de José María Medina, Director de Prosalus y profesor de la Universidad Loyola Andalucía. Las intervenciones de la mesa se enriquecieron con las aportaciones de la fila cero, compuesta por David Comet, IDEAS Comercio Justo, Víctor Fernández, Delegación de Cooperación y Solidaridad del Ayuntamiento de Córdoba, David Gallar e Isabel Vara, Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC) de la Universidad de Córdoba

El reto de conectar las dimensiones local y global para avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles

El derecho a la alimentación “es anterior a la Agenda 2030 y a los ODS…ya formaba parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se consensuó a mediados del siglo pasado”, recordaba Celia Fernández. “Desde lo local hay que empezar a incorporar las normativas y estrategias globales…de hecho, existen estudios legítimos que proponen una transformación radical de los sistemas agroalimentarios, porque el poder de la agroindustria –concentrado en manos de unos pocos- es tan grande que imposibilita alcanzar una gobernanza global”, afirmaba Fernández.

Según Arturo Angulo, “el vínculo entre lo global y lo local ya existe, pero no es fácil la implementación. Para empezar, existen competencias en distintos ámbitos –municipal, autonómico, nacional, internacional- y debería existir una cierta gobernanza mundial que facilitara la articulación multinivel”. En el ámbito alimentario, Angulo citaba la reforma de la Política Agraria Común de la Unión Europea y el reto que tiene para “marcar una diferencia en el avance hacia esta gobernanza”.

Según apuntaba Amparo Pernichi, “el quid de la cuestión es la legislación…no se legisla lo suficiente; debe avanzarse en el establecimiento de estrategias vinculantes”. En este sentido, Pernichi hizo mención al Pacto de Política Alimentaria Urbana de Milán, primer protocolo internacional que anima a las ciudades a desarrollar sistemas alimentarios sostenibles, y al trabajo que se lleva realizando desde el año 2016 en Córdoba, como una de las 184 ciudades actualmente adheridas al pacto, para avanzar en las actuaciones que materialicen el Marco de Acción del pacto.

Álvaro Fuentes-Guerra, por su parte, abogaba por “establecer una transición para avanzar en la interacción global-local y regular poco a poco…lo que no se puede permitir es que, por ejemplo, un país exporte dos toneladas de manzanas por un lado e importe otras dos toneladas por otro”. En esta línea, Fuentes-Guerra contó la experiencia del Ecomercado para “crear alianzas con los productores locales, buscando una producción cada vez más ecológica, y conectarlos con el comercio vecinal, tratando de concienciar a la ciudadanía de la componente social y medioambiental”.

Finalmente, entre las valiosas aportaciones de la fila cero y de las preguntas del público asistente, Mª Luz Ortega, directora de la AACID y asesora Grupo de Alto Nivel para la Agenda 2030 del Gobierno de España, comentó que “la Agenda nos ofrece un espacio multinivel para poder crear redes de coordinación y colaboración, así como de intercambio de aprendizajes; y no hay que olvidar nuestro poder como consumidores…el papel del consumidor es fundamental…yo decido qué compro y qué no”.