Javier Collado

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Hace más de 200 años que el científico inglés John Miller aventuró la existencia de cuerpos tan densos que no dejasen escapar la luz y hace tiempo que se asume que son algo real. Sin embargo, hasta este miércoles nunca se había conseguido una imagen de estos objetos, un hito que no habría sido posible sin la participación de la joven Katie Bouman.

Esta informática, de 29 años, ha sido una pieza crucial en la obtención de la primera fotografía de uno de estos cuerpos, una imagen que retrata el agujero negro situado en el centro de la galaxia M87 y que ha sido lograda por los investigadores del Telescopio de Horizonte de Sucesos (EHT, por sus siglas en inglés). Hace tres años, cuando todavía estudiaba un posgrado en ciencias de la computación e inteligencia artificial en el Instituto de Tecnología de Massachusets, esta joven desarrolló un algoritmo que permitía tomar los datos arrojados por los ocho telescopios del EHT e intentar crear con ellos una imagen, según explica a la CNN.

El algoritmo propuesto por Bouman, al que denominó CHIRP (Continuous High-resolution Image reconstruction), jugó un papel fundamental en el hallazgo. El objetivo era crear varios algoritmos, que incorporasen diferentes suposiciones, para comparar después los resultados obtenidos con cada uno de ellos, detalla la propia Bouman a la cadena estadounidese. Si, después de realizar pruebas a ciegas, coincidían al contrastarlos, el trabajo habría sido un éxito, señala.

El proyecto suponía un reto computacional sin precedentes, debido a la cantidad de datos que era preciso manejar y analizar. De hecho, la cantidad de información involucrada en el proyecto era tal que no podía ser mandada a través de Internet, sino que era necesario el envío de discos duros para compartirla.