Javier Collado

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Investigadores del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), grupo que dirige el investigador Mariano Barbacid, acaban de publicar en Cancer Cell los resultados de un trabajo en el que han observado la regresión completa de los adenocarcinomas ductales pancreáticos avanzados, tras la inhibición combinada del Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico (EGFR en sus siglas en inglés) y la quinasa c-RAF. El proyecto ha sido financiado por la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), dentro de su convocatoria de ayudas a Grupos Coordinados Estables.

Actualmente, el adenocarcinoma ductal de páncreas o ADP es una de las formas más agresivas de cáncer páncreas y uno de los más resistentes a los tratamientos de medicina personalizada o inmunoterapia, por lo que su curación se limita prácticamente a los casos en los que el tumor se puede eliminar quirúrgicamente, lo que supone entre un 10 y 20%.

A pesar de los importantes avances en este campo, sigue teniendo un mal pronóstico. En España según el Observatorio del Cáncer de la AECC, se registran unos 4.000 casos anuales, lo que representa el 2,2% de los tumores masculinos (2.129 casos) y el 2,7% de los femeninos (1.750). Es un tumor ligeramente más frecuente entre los hombres que entre las mujeres. La incidencia en nuestro país se puede considerar media (tasa ajustada mundial en 2002: 6,6 nuevos casos/100.000 habitantes/año en hombres y 3,9 en mujeres), pero con un ascenso muy importante que se inició en los años 50 y que continúa en la actualidad con cifras que desvelan los altos índices de mortalidad de esta enfermedad.

Aunque el cáncer de páncreas representa el 2,2% de todos los nuevos casos de cáncer, es ya la tercera causa de muerte, solo por detrás del cáncer de pulmón y de colon, superando a la mortalidad del cáncer de mama. De hecho, se prevé que en 2030 el ADP se convierta en la segunda causa de muerte por encima del cáncer de colon.